El Comité de Disciplina de la UEFA descalificó al seleccionado de Rusia de la Eurocopa a causa de los incidentes protagonizados por sus hinchas el pasado sábado en Marsella tras el cotejo ante Inglaterra, pero dejó esa sanción en suspenso si sus simpatizantes no concretan nuevos episodios violentos en los estadios.
El organismo, que se reunió ayer en París, le impuso además una multa de 150.000 euros a la Federación Rusa por esos incidentes registrados en el estadio Velódromo tras el cotejo que culminó igualado 1 a 1, por el Grupo B.
“Esta descalificación queda en suspenso hasta el final del torneo”, indicó el Comité, que señaló que la sanción será efectiva “si se repiten incidentes de naturaleza similar (disturbios de los hinchas) en el interior de los estadios en cualquiera de los partidos de Rusia”.
Por otro lado, el Comité indicó que su decisión se refiere exclusivamente a los hechos que tuvieron lugar en el interior del estadio y que motivaron la apertura de un expediente por enfrentamientos violentos, comportamiento racista y uso de bengalas y material pirotécnico.
La UEFA ya había amenazado con expulsar a las selecciones de Rusia e Inglaterra más allá de la decisión que adoptara el Comité de Disciplina, y las autoridades federativas y políticas de ambos países han multiplicado en las últimas horas los llamamientos a la calma a sus aficiones.
No obstante, existe preocupación porque rusos e ingleses se van a encontrar en las próximas horas muy cerca. Rusia jugará hoy contra Eslovaquia en Lille y, a apenas 40 kilómetros de allí, en Lens, Inglaterra se medirá con Gales el día siguiente.
Las autoridades francesas esperan que entre 40.000 y 50.000 británicos se trasladen a Lens para ese partido, que era uno de los cinco catalogados de alto riesgo antes de la competición.
CERRARAN LOS BARES
Por otro lado, los bares del centro de Lille cerrarán sus puertas de manera excepcional a medianoche hoy y mañana por la presencia en la ciudad de aficionados rusos e ingleses, que seguirán a sus selecciones en sendos partidos y que mantuvieron una batalla campal el sábado en Marsella.
El prefecto de la región Norte, Michel Lalande, informó en una rueda de prensa de que su intención es “desplegar un número extremadamente consecuente de policías en toda la ciudad para saturar el espacio urbano de presencia policial”.
Esta medida viene a sumarse a la prohibición de venta de alcohol para llevar y de transportar bebidas alcohólicas que entró en rigor ayer y se extenderá hasta el viernes.
Serán desplegados “cerca de 4.000 efectivos”, entre ellos diez equipos de agentes antidisturbios y entre 1.600 y 1.800 hombres que patrullarán el casco histórico de Lille, anunció Lalande.
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