Frente a las imágenes de los fajos de billetes hallados de madrugada en un convento del conurbano, representantes del kirchnerismo duro condenaron los actos de presunta corrupción cometidos por el ex secretario de Obras Públicas de toda la gestión K, José López, pero despegaron a Cristina, que se mantiene en silencio. Dirigentes como Martín Sabbatella y Juliana Di Tullio intentaron despegar del caso a los ex presidentes Néstor y Cristina Kirchner. También sonaron indulgentes con su poderoso ministro de Planificación, Julio De Vido. Y hasta con el multiprocesado Amado Boudou.
“Repudiamos enérgicamente el hecho de corrupción, sea quien sea, sea del partido que sea. La Justicia tiene que ir a fondo sin privilegios y sin ningún límite.”, dijo el ex titular del AFSCA al ser entrevistado por Ernesto Tenembaun. Pero más adelante, aclaró: “Si alguien es chorro, como López, tiene que ir preso. Pero ese chorro no tiene por qué llevarse puesto un proyecto nacional y popular que ha generado los 12 años más maravillosos de los últimos 60 de la Argentina”.
La diputada Juliana Di Tullio se expresó en términos parecidos a los de Sabatella. “Es muy duro esto, es como sentir que te fueron infiel. Siento bronca e impotencia”. Pero de inmediato intentó despegar de las maniobras de corrupción a la ex presidenta. “Cristina debe sentirse como yo, debe tener bronca”, dijo.
Se sumó, en ese sentido, la ex ministra Nilda Garré. “Yo creo que si De Vido hubiera sabido, lo hubiera denunciado”, dijo en el intento más explícito por despegar al ex ministro de Planificación Federal del escándalo que involucra a su segundo.
De Vido no fue ayer a la Cámara de Diputados y no hizo ninguna aparición pública.
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