El Congreso de la Nación se convirtió ayer en la caja de resonancia del escándalo de corrupción más impactante de los últimos años. En la casa de las leyes, tanto en los pasillos como en los recintos de la Cámara de Diputados y el Senado, la detención del ex funcionario kirchnerista José López con casi nueve millones de dólares tiñó todo el debate y ya empezó a provocar consecuencias.
Entre ellas, la deserción de cuatro diputados del bloque del FpV-PJ y una senadora de la misma fuerza, la mayoría de ellos oriundos de Misiones, quienes venían amagando con dejar el sello kirchnerista pero que, como en el caso del ex gobernador Maurice Closs, no encontraron mejor momento para hacerlo: se garantizaron repercusión nacional para despegarse de “Lopecito”.
De acuerdo a los comentarios que circularon en el ámbito parlamentario, esa actitud se empezará a registrar con más continuidad entre los legisladores de origen peronista que respondieron al liderazgo de Néstor Kirchner y luego de Cristina Fernández, pero que ahora advierten que esa fuerza política debe generar una renovación si no quiere terminar como una oposición testimonial.
De hecho, la votación en el Senado favorable a los pliegos de Horacio Rosatti y Carlos Rozenkrantz para convertirlos en nuevos jueces de la Corte Suprema tomó ayer a media tarde una fotografía de ese futuro diluido que le espera al kirchnerismo duro: el rechazo a ambas designaciones juntó muy pocos votos –entre 10 y 12 según el caso- de un total de 72 senadores que tiene la Cámara alta.
LA ORDEN DE CRISTINA
La negativa a los candidatos que propuso el presidente Macri había sido ordenada al FpV-PJ por Cristina Kirchner, pero los gobernadores peronistas instruyeron a los senadores de sus provincias para acordar con el oficialismo. La negociación incluyó la restitución del 15% de coparticipación que la Nación quitó a las Provincias y que el Gobierno metió en el proyecto de “ley ómnibus”.
Por eso ayer mismo sesionó Diputados para tratar ese paquete cuyo mascarón de proa es el pago de las sentencias jubilatorias, una medida de reparación con la que el Gobierno también justificó la necesidad de un blanqueo de capitales para financiarla. Aquí prevalecía un acuerdo entre Cambiemos, el massismo y el Bloque Justicialista.
En la Cámara baja, según pudo constatar EL DIA, el kirchnerismo bloqueó el desafuero parcial del ex ministro Julio De Vido -solicitado por un juez federal para proceder con allanamientos a sus distintas propiedades- tras un pedido del diputado oficialista Pablo Tonelli.
El bloqueo prosperó porque se necesitaban las tres cuartas partes de los votos para desaforar a De Vido, quien fue jefe de López durante los 12 años en que estuvo el kirchnerismo en el poder. Y antes también, en la provincia de Santa Cruz, durante las tres gobernaciones de Kirchner. La relación entre ambos se remonta incluso a la intendencia de Río Gallegos, donde comenzó todo.
DAÑO POLITICO
En la Cámara de Diputados, las escisiones del bloque del FpV seguirán ocurriendo porque allí no hay un líder natural, como lo es Miguel Angel Pichetto en el Senado. “Nuestro desafío es convertirnos en un espacio de debate plural. Debemos ser una oposición democrática y seria”, dijo el rionegrino, quien atravesó por los períodos menemista, duhaldista y kirchnerista en el PJ.
Sin embargo, para el peronismo que intenta reconvertirse y pasar a una nueva etapa, las imágenes propagadas por simpatizantes oficialistas que muestran a sus dirigentes junto al detenido López -en actos en el Conurbano y el interior del país- representan un daño político cuya magnitud todavía no es mensurable. Muy distinta es la situación de los que ya se habían diferenciado.
Un caso concreto es Sergio Massa, quien se apartó del FpV en 2013 y ganó las elecciones legislativas en la Provincia, lo que significó el fin del sueño reeleccionista de Cristina Kirchner. Menos pergaminos tienen Juan Manuel Urtubey, el gobernador de Salta, o el diputado Diego Bossio, quienes empezaron a manifestar sus críticas recién al final de la “década ganada”.
Pero todos ellos, por su pertenencia peronista, están llamados a protagonizar la renovación, pese a que seguramente habrá una y mil internas de por medio. Por su parte, el gobierno de Macri -que a priori puede ser beneficiado por la licuación electoral del kirchnerismo- deberá reenfocar su estrategia, que hasta el momento consistía en polarizar con Cristina.
Es que la detención de López y los malos augurios que se proyectan para el futuro de Julio De Vido llevan en forma directa a Cristina, a quien el oficialismo debería mantener conectada a un “respirador artificial” si pretende que sea su contrafigura en las elecciones legislativas de 2017.
Aunque el avance de la Justicia empieza a ser ostensible, luego de tanto tiempo en letargo. Por caso, la causa que investiga las irregularidades en el programa Sueños Compartidos, de la fundación Madres de Plaza de Mayo, se reactivó tras la detención de López con una citación a indagatoria a De Vido, a Hebe de Bonafini y a los hermanos Schoklender. Ya quedó claro que la obra pública fue el recipiente de todo lo que tuvo olor a podrido en la era kirchnerista.
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