La inseguridad no sólo golpea en comercios y en domicilios particulares. Tal vez los más afectados por los ladrones son quienes caminan las calles del barrio en momentos de poco tránsito o en zonas que parecen “tomadas” por los ladrones.
Ana María, la dueña de un polirrubros de 44 y 197, escucha cada día los testimonios de este tipo: “Las calles 200 y 208, más la zona de 40 y 197 son lugares donde es muy común que le roben a la gente que pasa o se baja del colectivo”, explicó y hasta se animó a hablar de “banditas” que controlan la circulación de gente y cobran “peaje”.
Un ejemplo que pinta esta tendencia es el asalto que padeció Ramón Ayala en 40 y 185.
Hace unos días y de madrugada, cuando salía con su prima para hacerse un control médico, fue abordado por tres ladrones armados.
“Les dimos todo pero igual nos gatillaron. La bala no salió”, contó el hombre, al que le robaron de todo: plata, documentación importante y hasta los pasajes de colectivo para irse de vacaciones a fin de mes. A su prima también le arrebataron sus pertenencias.
“El ladrón, que es de acá, busca a la gente que recién viene al barrio. Y si no, se va a robar a otros lugares cercanos, acá no se van a ‘quemar’”, opinaron en una fábrica de pastas.
El vecino común ya tuvo que aprender las mañas delictivas.
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