Hace años que Olmos abandonó su fisonomía de localidad semirural y tranquila para devenir en un lugar donde se padece la inseguridad de la misma forma que en el casco urbano platense. Sin embargo, “todavía hay gente que se confía” y se conforma con medidas de prevención básicas. Y también están los que se cuidan. Estos últimos tampoco se salvan.
Un ejemplo del segundo grupo es Natalia, la dueña de una juguetería de 197 entre 44 y 45, donde ayer a la madrugada un delincuente pudo burlar los sensores de las alarmas y llevarse la recaudación.
Unas horas antes, ella y su marido habían estado presentes en una reunión hecha en la sede de Oacis (Olmos Asociación de Comercio e Industria y Servicios), donde unas 200 personas volvieron a reclamar de forma unánime por un freno a la inseguridad.
La realidad volvió a mostrar su rostro implacable tan sólo un rato más tarde. A las 4.40, al menos un ladrón pudo arrancar la reja que protegía un ventiluz trasero de la juguetería que Natalia tiene sobre la avenida 197.
“En la filmación se ve que entró uno solo, que para esquivar los sensores de la alarma se arrastró por el piso, como una serpiente, o como en los entrenamientos de los militares”, comparó la comerciante.
Alumbrándose el camino con una pequeña linterna -que encima andaba mal- el intruso llegó hasta el otro extremo del local, donde están las cajas, para llevarse la recaudación.
El delincuente permaneció más de 40 minutos dentro del negocio, confirmó Natalia. En las filmaciones que ya serían enviadas a la Policía, “se le ve una parte de la cara” al asaltante.
La indignación fue total para Natalia ayer a las 8.30 cuando fue a abrir. La noticia circuló rápido en el centro comercial olmense, particularmente preocupado por la tendencia.
“aca era tranquilo”
Como si no tuviera suficientes medidas para ahuyentar ladrones, los dueños de este negocio ahora volverán a enrejarse y a sumar nuevos sensores para la alarma.
En contraposición, aún “hay mucha gente que no está acostumbrada a cuidarse de los robos, porque antes acá era tranquilo”, expresó Natalia, en una entrevista con este diario.
Según su interpretación, son esas las víctimas que los delincuentes siguen buscando y eligiendo. Aunque en este contexto, en el que buena parte de la comunidad parece movilizada por el tema, los “confianzudos” serían cada vez menos.
Tal vez lo único que parece actuar como disuasión para los ladrones son los agentes que caminan las zonas comerciales, aunque sólo durante el día.
Muchos coinciden con el diagnóstico de que la calma es cosa del pasado, y por eso se lanzaron a reclamar por una vuelta a aquellos tiempos, al menos en cuanto a la prevención policial.
Uno de los pilares en esa cruzada es Hugo Mollo. Por eso es que el asalto que padeció el viernes a la noche en su casa -en el que le pegaron un tiro en el abdomen que casi lo mata- despertó la indignación de muchos.
Mollo sigue en el tortuoso camino por reponerse, ya en una sala común. En un contexto de inseguridad que los preocupa, la gente de Olmos abandonó por completo la idea de que su localidad es un lugar tranquilo.
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