Nunca hace frío cuando la dicha es buena. Sobre todo, a la hora de festejar que una carrera universitaria tuvo final feliz. En las primeras horas de la tarde de ayer, Ayrton Ascaso estrenó su condición de ingeniero industrial “al tiro” de un auto, trotando semidesnudo por el centro platense, embadurnado y pintarrajeado. Aplausos, gritos, fotos y miradas incrédulas le pusieron marco al ritual de graduación del nacido hace 26 años en San Martín de Los Andes, que fue remolcado unas quince cuadras por amigos (“se puede decir que hasta hoy lo eran”, aclaró entre risas el homenajeado) desde la unidad académica de 1 y 47 hasta su casa.
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