Con la coherencia como estandarte, Las Pelotas siguen marcando su paso en la escena del rock argentino. Su nuevo disco, “Brindando por nada”, arroja luz sobre una escena en la que, consideran, “los medios estan fijando un standard horrible, muy lineal, donde todo lo que es arriesgado queda afuera”.
“La escena emergente es muy rica y muy valiosa”, coinciden el guitarrista y vocalista Germán Daffunchio, el tecladista y productor Sebastián Schachtel y la bajista Gabriel a Martínez, “pero que las radios masivas no reflejan lo que esta sucediendo y fijan un estándar horrible, al pasar diferentes bandas tocando la misma canción, todo de manera muy lineal”.
En su disco anterior, “Cerca de las nubes”, la banda protagonizó una interesante digresión sonora. Para el material más reciente, trabajó de acuerdo con su tradición sonora mezclando toques post-punk con canciones de pop rutero melancólico.
La producción corrió por cuenta de Schachtel y Daffunchio, quienes trabajaron en el estudio Panda con la colaboración de Mariano Bilinkis y en el estudio Los Angeles, en la localidad cordobesa de Nono, con la ayuda de Uriel McKern.
¿Querían seguir la línea del disco anterior o querían por ahí una mixtura con lo más clásico de Pelotas? Porque el anterior fue muy arriesgado.
Daffunchio: No, me parece que queremos seguir haciendo cosas nuevas.
Schachtel: No planteamos tanto en relación con el disco anterior, sino más bien a qué tenemos ganas de hacer y qué va saliendo. Queríamos hacer música que nos conmoviera, que nos gustara y que justificara sacar un disco nuevo de Pelotas. Y esa fue la búsqueda todo el tiempo, fueron un par de años de laburo.
Martínez: Este también es muy arriesgado, para mí.
Daffunchio: Tiene una cierta continuidad. Desde “Despierta” hasta éste, hay un hilo.
Schachtel: Sí, no rompe con el anterior para nada, hay cosas que siguen para adelante o seguimos buscando. ¿Vos lo ves como continuidad?
¿Qué cosas había que romper del pasado, ya sea o tocando o grabando?
Daffunchio: Creo que no nos planteamos esas cosas expresamente.
Schachtel: Lo que pasa es que cuando empezás a pensar en grabar un disco, que empieza la juntada para componer o imaginarse cómo puede ser y las charlas nocturnas imaginando… Lo que nos hace renovar la energía en cada disco nuevo que sale es que empieza otro capítulo. Entonces es más estar haciendo algo nuevo, y eso se transmite en el escenario. Tener temas nuevos en la lista es alucinante para nosotros y siempre estamos agregando nuevos. Eso me parece súper estimulante.
Martínez: Pero uno no se plantea romper algo, se va dando naturalmente.
Daffunchio: Claro que también hay cosas que no queremos hacer, que queremos romper con determinados esquemas y lo hicimos. La canción obvia, tocar lo obvio, es una búsqueda de romper con una dependencia lineal del rock.
Gabriela: Pero eso siempre lo tuvimos.
Es una queja de las bandas emergentes y también de la prensa esa cosa de casi todas las bandas tocando la misma canción en las radios FM de mayor audiencia.
Schachtel: Eso es un estándar horrible, es medio decadente lo que está pasando. No digo que todas las bandas sean así, para mí hay una escena de música gigante en todos lados; me parece que muchos de los que emergen quizás no sean los mejores, pero es muy difícil ponerse en ese rol de juzgar.
Daffunchio: Pero sí es cierto que los medios están abiertos para este rock lineal, todo lo que es más arriesgado, queda afuera. Nosotros lo vivimos en carne propia.
Claro, ustedes patentaron el rock alternativo de alguna manera y eran complicadas las sonoridades de los dos primeros discos.
Daffunchio: Los primeros discos fueron muy particulares porque los hicimos a los ponchazos buscando socios y juntando la plata, toda una cosa de un negocio que nunca iba a haber. Antes teníamos la esperanza de que se iba a poder pero salíamos a vender disco por disco. Después conseguimos trabajar con el sello DBN, pero nunca tuvimos apoyo de los medios. Tenemos anécdotas bastante puntuales de a veces esperar un video nuestro que nos había costado un montón hacer y que MTV lo pasaba a las 3 y cuarto de la mañana.
¿Cómo sienten que ese camino en el que ustedes estaban sea hoy el más simple para algunas bandas? Hoy el laburo del independiente es hacerlo y que después lo vengan a buscar.
Schachtel: Lo que pasa es que en el medio cambió algo que es fundamental: ahora es muy fácil grabar un disco, si tenés un buen micrófono y una buena placa podés grabarlo si tenés buenas ideas y te das maña. Ahora la batería o los bronces los podés grabar en un cuarto con unos micrófonos. Antes tenías que buscar plata porque había que ir a un estudio o que viniera una compañía discográfica que te pusiera la guita y te firmara un contrato. Ahora es diferente.
Martínez: Y también cambió el aparato de difusión. Después tendrás que sobresalir porque hay un montón de cosas, pero antes si no te pasaban en una radio no tenías forma de difundir.
En los festivales ustedes son muy de compartir con los chicos y las bandas emergentes les preguntan mucho. ¿Cómo es sentir esa referencia?
Daffunchio: A mí personalmente me ha pasado de montones que vienen a preguntar cosas. Por un lado tengo la certeza de que nada de lo que les diga les puede servir (risas). Los procesos internos de cada banda son muy específicos... pero hay patrones que se repiten como la “guerra” con los cantantes o los guitarristas con los solos “eternos”.
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