En el supermercado chino de 11 entre 59 y 60 tienen fresco el recuerdo de lo que pasó el 18 de abril de este año, cuando padecieron el último asalto a mano armada. Es que, según admiten, el susto fue “mayúsculo”, tanto que el dueño y los empleados del local recordaban la fecha como si la tuvieran marcada a fuego en la memoria.
Fue sobre el final de aquella tarde que un solitario delincuente asaltó al propietario del negocio y escapó con una suma de dinero.
Una de las cajeras que estuvo en ese momento fue Belén Correa, de 20 años.
“fue un susto grande”
La joven recordó que todo se desencadenó a las 7 de la tarde de ese día de otoño y que el desenlace del incidente la tomó por sorpresa, ya que “un rato antes el ladrón, que tendría entre 23 y 25 años, había estado comprando. Se llevó un dentífrico”.
Aunque hasta ese momento parecía un cliente más, a la chica le llamó la atención que tuviera “la cara lastimada y los ojos morados, como si alguien lo hubiese golpeado antes de entrar acá y que después de pagar por su compra, se quedara sentado en el cordón de la vereda del supermercado como 20 minutos”.
Claro, Belén entendería después que no se trató de una actitud casual.
“Estuvo esperando a que se fueran los clientes y cuando sólo quedó una señora, entró con un arma. Me dijo `dame todo`. Pero todos los empleados y la clienta corrimos para el fondo y el delincuente quedó solo con el dueño. Le robó la recaudación”, relató la joven a este diario.
Agregó que el asaltante “estuvo acá como 15 minutos y se fue corriendo”, antes de reconocer que “fue un susto grande”. Por lo que contaron los testigos, se habría ido en un auto que lo estaba esperando.
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