El proyecto que limita las reelecciones en la Provincia intenta ponerle punto final a uno de los beneficios que tuvieron desde el regreso de la democracia los llamados “barones del conurbano”, un nutrido grupo de intendentes peronistas que lograron en reiteradas oportunidades su reelección, lo que les sirvió para acumular poder y hacer que la oposición (partidaria y extrapartidaria) pueda competir en “igualdad de condiciones”.
El proyecto, que ahora fue girado al Senado, establece que los intendentes, concejales, diputados, senadores y consejeros escolares serán “elegidos directamente por el pueblo, durarán en sus funciones cuatro años y podrán ser reelectos por un nuevo período”.
Asimismo sostiene que “si han sido reelectos no podrán ser elegidos en el mismo cargo, sino con intervalo de un período”.
De esta manera, si la norma es convertida en ley en el Senado y promulgada por el Ejecutivo este año, los actuales jefes comunales, ediles, legisladores y consejeros escolares solo podrán ser reelectos en esos cargos una sola vez más.
El proyecto aprobado dispone también cambios en las leyes de incompatibilidad de cargos de los Intendentes y Concejales; impidiéndoles ejercer al mismo tiempo como “gobernador, vicegobernador, ministro y miembros del Poder Legislativo o Judicial, nacionales o provinciales”, entre otros.
En la Legislatura la definen como la ley contra los “intendentes eternos”.
Se barajó una alternativa que era polémica, constituconalmente discutible, y que finalmente no prosperó: que el impedimento alcanzara también a esposas e hijos.
Muchos imaginan que los “parientes-candidatos” pueden ser la consecuencia de las reelecciones limitadas.
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