JORGE D. WILLIAMS
Jefe de Sección Herpetología del Museo de La Plata. Profesional Principal del CONICET
El hombre desde siempre quiso domesticar a la naturaleza para ponerla a su servicio, pero ese proceso de hacer tratable a alguien que no lo es y moderar la aspereza del carácter, es algo que, como sabemos, ha llevado miles de años hasta llegar hasta nuestras actuales mascotas domésticas.
En las últimas décadas se ha puesto de moda la tenencia como mascota de ciertos anfibios y reptiles, animales que no son domésticos ni los serán al menos durante nuestras existencias. Se los pueden acostumbrar al cautiverio y hasta hacerlos identificar ciertos estímulos, pero nunca dejarán de ser animales salvajes en cautiverio.
El uso de estos animales como mascota exótica presenta una serie importante de problemas. Sin entrar a considerar los riesgos propios de la tenencia en un domicilio particular de serpientes venenosas, hay que tener en cuenta el circuito de tráfico ilegal de fauna, exótica y autóctona. Además los ejemplares transportan parásitos y distintas enfermedades que ellos pueden transmitir; son bien conocidos los casos de intoxicaciones por salmonellas, bacterias que son comunes en la piel de tortugas y de otros reptiles. También se han registrado casos de pequeñas garrapatas que viajan de un lugar a otro como polizones de ciertos reptiles, llevando consigo potenciales enfermedades exóticas transmisibles al hombre y animales domésticos.
No es extraño que algunas personas levanten de su ambiente natural tortugas u otros reptiles silvestres desconociendo que se trata de especies con una supervivencia amenazada. Muchos padres suelen comprar para sus hijos diferentes especies de tortugas terrestres o de agua dulce, de iguanas y de otros reptiles, generalmente ejemplares jóvenes y de pequeño tamaño, luego de algún tiempo, y si el animal tuvo la suerte de sobrevivir, tanto la mascota como su dueño crecen y ya no hay lugar en la casa o interés para mantenerla. Es ahí donde, con la mejor voluntad, deciden liberarla en algún lugar cercano sin considerar que suele ser una zona que forma parte de la distribución normal de la especie si fuera autóctona, o peor aún en el caso de una especie exótica, generando potenciales pero importantes alteraciones ambientales. La liberación de especies exóticas, potencialmente invasoras, son actualmente un problema muy importante para el ambiente en todo el planeta.
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