La alternativa elegida por los expertos de la facultad de Ingeniería de la UNLP para resolver los embotellamientos que se generan en la intersección de las avenidas 1 y Circunvalación y las vías del Roca prevé que ambas manos de la 32 pasen soterradas, por separado, bajo los rieles y la avenida 1.
A esos breves túneles, con una altura de poco más de cinco metros, se accederá por rampas de unos doscientos metros de longitud, cada una con tres carriles de tres metros y medio de anchura, que se desprenderán hacia la izquierda de los actuales andariveles rápidos de la 32.
Además, habrá pasos peatonales y se habilitará un “retorno” en 4 y 32, hoy inexistente, para compensar la desaparición del actual cruce por calle 2 desde el centro de Tolosa al casco histórico platense.
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