En el oficialismo platense, sus principales actores están empecinados en no darse tregua. La administración de Julio Garro no termina de hacer pie en diversos aspectos y camina dubitativa sin que aparezcan soluciones contundentes en aquellos temas de gestión que le pegan más de cerca a los vecinos y encima, aparece jaqueada por peleas políticas que ya transitan por un desfiladero tan angosto como peligroso.
El enfrentamiento a los gritos y a la vista de todos entre el presidente del Concejo Deliberante y una edil de la UCR, dejó expuesta una virtual situación de quiebre entre sectores radicales y el PRO. En términos institucionales, acaso, sea más grave: puso un pesado manto de sospecha sobre el cuerpo deliberativo en medio de la conmoción pública del país que está generando el avance de causas contra la corrupción en el Estado.
Que Fernando Ponce y Florencia Rollié hayan discutido a los gritos parece ya una anécdota. No lo es tanto el supuesto motivo de ese encontronazo que se remontaría hacia fines de diciembre cuando se aprobó una ordenanza vinculada al funcionamiento del transporte público.
Esa norma fue y vino en medio de gestiones que involucraron entonces a la gestión saliente y a la que llegaba de la mano de Cambiemos. Y estuvo cruzada por especulaciones y sospechas que se fueron apagando cuando finalmente se aprobó. El propio oficialismo, ahora, volvió a poner esa pesada sombra en escena.
Hay quienes creen en la política platense que esa disputa a campo abierto tiene otros condimentos, relacionados con la pelea que despunta en Cambiemos de cara al próximo año electoral.
BRONCAS Y CRITICAS
El radicalismo acumula broncas con la gestión de Garro y no se priva de disparar críticas públicas. El Intendente terminó armando una mesa de coordinación política para contener a sus aliados que sigue sin lograr aplacar los cortocircuitos.
Hay sectores de la UCR que estarían pensando en plantar bandera y garabatean una fecha en el almanaque: los primeros días de agosto. El “hasta acá llegamos” implicaría tomar distancia del jefe comunal en un raro equilibrio que no los deje fuera de Cambiemos.
Sin embargo, no todo el radicalismo estaría dispuesto a acompañar esa posible decisión. Algunos concejales preferirían seguir tal como están.
Garro sabe de esas movidas y habría ensayado un operativo contención. En el centenario partido se habla de una supuesta oferta de reelección en busca de calmar las aguas.
Hay quienes creen ver en la embestida de Rollié una jugada tendiente a lograr garantías para un candidato de sus sector en la lista local que se pondrá en juego en la elección de medio término.
En forma paralela, en el Concejo empezó a ganar empuje el proyecto del Ejecutivo para aumentar las tasas. No se trata de un trámite sencillo: hay sectores de la oposición que buscan morigerar el impacto del 30% proyectado por Garro para la principal contribución que pagan los vecinos: la de Servicios Urbanos Municipales.
Esta semana aparecería el primer borrador de esa intención oficial anticipada a los concejales. Y se verá el alcance del incremento proyectado para la tasa de Seguridad e Higiene que, en principio, sólo incluiría a entidades bancarias y concesionarias de autos. La oposición no estaría dispuesta, se dice, a subir esa imposición a comercios e industrias.
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