“El conjuro 2” lideró este fin de semana la taquilla argentina con un sorprendente medio millón de tickets cortados, una cifra que multiplicará seguramente durante este fin de semana largo. La secuela también lideró la venta de entradas en Estados Unidos, demostrando la excelente salud del llamado “nuevo terror” en la pantalla grande.
Un subgénero que tiene marcas muy particulares y que domina, además de Wan, otro nombre: el productor Jason Blum, quien tomó ideas inauguradas por “El Proyecto Blair Witch” (el metraje encontrado, lo sobrenatural) y “El juego del miedo” (máscaras ominosas y sangre) para construir tres franquicias de éxito: “Actividad paranormal”, “La purga” y “La noche del demonio”.
Curiosamente, Blum rechazó “El Proyecto Blair Witch” en sus inicios, pero hoy no duda en utilizar su fórmula: películas de muy bajo costo de producción, creadas a razón de varias por año, efectistas y efectivas, que multiplican la inversión en la taquilla gracias al influjo de los jóvenes al cine. La primera “Actividad Paranormal”, por ejemplo, costó 15.000 dólares. Y recaudó 800 millones. “El conjuro 2” costó, por ejemplo, 40 millones de dólares, cifra que ya duplicó en la taquilla.
Para Blum, el futuro del cine no verá una merma en el género, sino una acentuación en su principal característica: la naturaleza explícita, “gore”, de la violencia: “Todo va a ser más sangriento. Tenemos toneladas de (cosas) sobrenaturales y situaciones de miedo que no se muestran en cámara y creo que el género se va a poner más ‘hardcore’. No quieres sugerir a la audiencia lo que pasa, quieres mostrar esas cosas horribles”, señaló.
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