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“Yo no traicioné a Bilardo sino él a mí”

La relación entre el “10” y el Doctor sigue rota

Por Redacción

El “10” atacó al DT que lo llevó a dar su única vuelta olímpica en un Mundial, a 30 años del logro

Personaje siempre controversial y polémico, Diego Armando Maradona volvió a levantar una tremenda polvareda en el mundo del fútbol. Esta vez, porque en un tramo de su nuevo libro, “Mi Mundial, mi verdad, así ganamos la Copa”, escrito por Pelusa en primera persona a 30 años de la obtención del título del mundo de México 1986, atacó duramente a Carlos Salvador Bilardo, el entrenador que lo llevó a la cúspide con la Selección Nacional y que le dio la cinta de capitán en detrimento de quien en aquellos tiempos era un símbolo del equipo albiceleste: Daniel Alberto Passarella.

En un párrafo de su libro, narrado por el “10” en primera persona, con la colaboración del periodista Daniel Arcucci, Maradona se refiere de esta manera a su relación con Carlos Bilardo: “quiero contar esto ahora para que quede bien claro: yo no lo traicioné a Bilardo cuando me llamaron del Gobierno para voltearlo, y en cambio él me traicionó a mí muchos años después. Casi treinta años después. En aquellos tiempos yo era de los menottistas, pero levanté la bandera de la causa por el grupo, porque estaba convencido de que este grupo iba a ganar algo. La causa venía maltrecha, venía trastabillando. Yo quería parar la movida en contra y la paré: me había propuesto que a ese equipo lo sacaba adelante. Y lo saqué. ¿Alfonsín? ¿¡Alfonsín iba a estar preocupado por Bilardo con los quilombos que tenía!? Por favor. Yo me jugaba por la causa, por los muchachos, y por Bilardo también. No era mal tipo. No es que lo estoy diciendo ahora de mala leche, pero para mí, murió cuando se quedó en la AFA, después del Mundial de Sudáfrica, en 2010. Y no me lo va a resucitar nadie. Me dijeron que quiere hablar conmigo, pero no le voy a dar ninguna oportunidad. Ninguna, eh” .

En otro tramo del libro, cuenta que “yo me jugué por una causa que tenía que ser de todos. Puse la camiseta por encima de mis gustos, porque a mí el Flaco (Menotti) me llegaba al corazón, aunque no lo dijera públicamente. El resto está en la historia. Y cada uno lo recuerda como lo siente, como le sale. Por eso digo que esta es mi verdad, la mía. Que cada uno tenga la suya. Lo único que puedo gritar, para que todos escuchen, y lo único que puedo escribir, para que todos lean, es que tampoco me olvido de que, cuando decía que íbamos a ser campeones, me trataban de loco. Bueno, tan loco no estaba, ¿no?: al final, salimos campeones”, sostiene Maradona.

También tuvo una de cal y una de arena en su relato al volver a referirse al Narigón: “un día antes de debutar contra Corea no sabíamos cómo íbamos a jugar; no sabíamos si Burruchaga iba a jugar por la izquierda o por la derecha, si Batista iba a cubrir por el medio o por el costado… Pero también es muy cierto, sí, que Bilardo me fue a buscar cuando nadie pensaba en mí. Nadie” .

TAMBIEN ATENDIO A PASSARELLA

La relación Maradona-Passarella siempre pasó, históricamente, por momentos de extrema tensión. Como la que cuentan los cronistas enviados a México que se vivió en una producción fotográfica que compartieron ambos protagonistas sin siquiera dirigirse la palabra, días antes del comienzo del Mundial.

El “Kaiser”, por una afección estomacal, se perdió todo el Mundial y Maradona da su visión de los hechos en su libro: “lo queríamos ir a buscar al vestuario, lo queríamos matar a trompadas. Como que era un traidor: aparte de querer hacerles pagar el teléfono a los muchachos, no quería jugar con sus compañeros -que encima lo fueron a ver a la clínica- y ahora resultaba que en un calentamiento al ritmo de Benjamín… ¿le tiraba el gemelo? ¡Mentiraaaa! Después, hasta se fue a tomar sol a Acapulco” , disparó Pelusa.

“NUNCA SOÑE ALGO ASI”

En su relato, el “10” también se refiere a los goles a los ingleses y el triunfo en un partido inolvidable: “no, no, yo no soñé nunca algo así. No pude ni soñarlo. Este gol está marcado a fuego. Acá pueden venir los Messi, los Tevez, los Riquelme, y hacer diez goles cada uno. Mejores que ese. Pero nosotros fuimos a jugar un partido contra los ingleses después de una guerra, después de una guerra que todavía estaba muy fresca y en la que los chicos argentinos de 17 años habían ido a pelear con zapatillas Flecha, a tirarles con balines a los ingleses, que marcaban a cuántos iban a matar y a cuántos iban a dejar vivos. Y eso no se compara con nada. Y todo eso los padres se lo contaron a los hijos, y los hijos a sus hijos”.

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