La ministra de Seguridad Patricia Bullrich sostuvo ayer que Ibar Pérez Corradi, detenido ayer en Brasil en la causa por el triple crimen de General Rodríguez, tenía la “decisión” de “vivir en la clandestinidad”, ya que pagó “50 mil dólares para que le realizaran el raspaje de las huellas dactilares”.
“Pérez Corradi fue sorprendido en un departamento de la ciudad de Puerto Iguazú con todos los dedos de la mano borrados. Pagó 50 mil dólares para que le realizaran el raspaje de las huellas porque su objetivo era no entregarse. Su decisión era vivir en la clandestinidad con otro nombre”, enfatizó.
En conferencia de prensa en el Ministerio de Seguridad, Bullrich afirmó que hay “bastantes indicios” de que no iba a entregarse, rechazando así los dichos de los abogados de Pérez Corradi, quienes afirmaron que su defendido iba a entregarse a la justicia próximamente.
“Creemos que su decisión era vivir en la clandestinidad”, ya que “vivía con un nombre distinto” aún al de la identidad falsa que “habían descubierto en Paraguay” y, además, “sus huellas (dactilares) estaban borradas”, destacó la Ministra. Además, indicó que “había datos precisos de cuándo había nacido su segundo hijo, que había sido en febrero, y a partir de esta información los profesionales se fueron acercando. Lo evidente es que todavía tenía plata porque pagó 50 mil dólares para rasparse los dedos”.
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