Esteban Ibar Pérez Corradi cayó casi ocho años después del triple crimen de General Rodríguez, nombre con el que se conoció al asesinato de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina por un ajuste de cuentas relativo al tráfico de efedrina en la Argentina.
El prófugo más buscado de la Argentina fue hallado culpable de ser el autor intelectual del triple homicidio. Según estableció la Justicia, fue él quien contrató a los hermanos Cristian y Martín Lanatta y a Víctor y Marcelo Schillaci para que cumplieran con el encargo.
El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de Mercedes estableció que Pérez Corradi ordenó el asesinato porque Forza, Ferrón y Bina competían con él en el tráfico de efedrina, un precursor químico que en la Argentina aún era legal.
Ambas bandas aprovecharon la laguna legal para venderla a bandas narco que la utilizaban para la elaboración de drogas sintéticas.
Se calcula que en esa época compraban efedrina a laboratorios chinos e indios a 50 dólares el kilo y luego la revendían a los narcotraficantes (en su mayoría mexicanos) a 4.500.
La inacción ante semejante mercado hace creer a los investigadores que existió algún tipo de connivencia política que permitió el tráfico de efedrina. Sobre todo porque muchos laboratorios fueron aportantes para la campaña presidencial de Cristina Fernández de Kirchner.
¿QUIEN ES “LA MORSA”?
Todos los indicios apuntan contra un misterioso personaje que en la causa sólo fue mencionado como “La Morsa”. Martín Lanatta, uno de los tres prófugos que el 27 de diciembre pasado escaparon de la cárcel de General Alvear, aseguró que el apodo refería al entonces jefe de Gabinete Aníbal Fernández. Pérez Corradi es un engranaje clave para finalmente determinar si Aníbal tuvo o no algún tipo de vínculo con el tráfico de efedrina.
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