La mayor ingesta de alimentos que la mayoría de las personas realiza durante el invierno tiene que ver con una cuestión cultural y no con una “necesidad” del organismo, según aseguran especialistas en nutrición, quienes explicaron que lo que determina la demanda de calorías es la actividad y no la temperatura.
“La idea de que porque estamos en invierno hay que comer más es cultural. La necesidad de consumir más calorías tiene que ver con el nivel de actividad que tenemos y no con las temperaturas, por lo que durante el invierno las personas deberían variar la alimentación pero sin aumentar las calorías”, aseguró la nutricionista Mercedes Cetti.
En ese marco, añadió que “el problema es que durante el invierno las personas se vuelcan a alimentos más calóricos, como papas, pastas y legumbres y además se reduce la actividad física. Esta combinación hace que la mayoría de la población aumente de peso durante los períodos de bajas temperaturas”.
En el mismo sentido, Teresa Cóccaro, responsable del área de Nutrición del Instituto de Neurociencias (INEBA), dijo que “durante el invierno se recomienda consumir dos frutas por día; una debe ser cítrica, ya que posee antioxidantes que mejoran el sistema inmunológico, y la otra no necesariamente tiene que ser fresca, sino que puede ser cocida en forma de compota o asada”.
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