Pese a que la casa de subastas intentó maquillar la venta de antigüedades nazis presentándola como “una mirada única al interior del mal”, eso no impidió que el acontecimiento convocara a grupos neonazis ni desatara fuertes protestas.
“¿Qué valor histórico aporta un calzoncillo XXL de Göring?“, se preguntó el historiador Andreas Mix, del museo de los juicios de Nüremberg, una de las organizaciones que junto al Consejo Central Judío, salió a expresar su repugnacia por la venta de objetos de los jerarcas nazis.
De acuerdo con el diario Bild, que logró ingresar a la subasta pese a las restricciones impuestas a la prensa, entre el medio centenar de asistentes había un gran número de “skinheads musculosos con tatuajes tribales”.
Debido a lo polémico de los objetos en venta, el alcalde de Münich, el socialdemócrata Dieter Reiter, había pedido a la casa Hermann Histórica que cancelara la subasta, pero no logró detenerla. Y es que según aclaró la fiscalía de Baviera, ésta no constituía ningún delito ni se habían recibido denuncias formales que justificaran una medida así.
SUSCRIBITE a esta promo especial