El accionar delictivo en la Región, además de ser incesante, suele deparar nuevos márgenes para el asombro. Una muestra de esta situación fue un episodio ocurrido en las primeras horas de ayer en la vivienda de una jubilada de 92 años, situada en Berisso, a la que ingresaron tres jóvenes -una chica de 18 años más dos hermanos de 17 y 15- con fines delictivos, según fuentes del caso.
Y en eso estaban en ese domicilio, ubicado en 166 entre 10 y 11, cuando un llamado al 911, realizado por un ocasional testigo, alertó sobre su sospechosa presencia en esa propiedad.
Enseguida móviles y efectivos del Comando de Patrulla de Berisso, a las órdenes de su titular Javier Scheidegger, llegaron al inmueble pasadas las seis de la mañana. Y no tardaron en constatar la veracidad de la denuncia.
Fuentes policiales citaron que los oficiales comprobaron que el portón de la vivienda tenía su vidrio roto y que se encontraba abierto.
Entonces, con la premura del caso, los uniformados entraron al inmueble y descubrieron a los tres intrusos en pleno robo, agregaron los voceros consultados.
La propietaria de la casa, en tanto, había sido encerrada en un baño.
Una vez que el trío advirtió la presencia policial, intentó escaparse por los fondos. Rápidamente saltaron un paredón, que da a un pasillo.
Pero no llegaron a conseguir su propósito de huir del lugar. A poco de ser perseguidos por el personal policial, fueron interceptados y aprehendidos, aunque ofrecieron resistencia.
Fue entonces cuando los efectivos, luego de identificarlos, se sorprendieron al saber que la joven “se encuentra embarazada de dos meses y es la novia de uno de los dos hermanos que la acompañaban, el chico de 17 años”, reveló ayer a EL DIA un calificado vocero policial de esa zona.
El arribo de los uniformados no pudo ser más oportuno, dado que los delincuentes ya habían reducido a la abuela y con toda la situación bajo su control se estaban encargando de revisar los ambientes y muebles de la vivienda, en busca de plata y objetos de valor.
En cuanto a la jubilada, los mismos informantes aseguraron que “por suerte a la señora no la golpearon ni la maniataron. Se limitaron a encerrarla en el baño”.
Claro que al ser frustrado el asalto en plena ejecución, quedó flotando el interrogante sobre si antes de darse a la fuga los delincuentes iban o no a provocarle algún maltrato físico.
A los tres aprehendidos les iniciaron una causa por “privación ilegal de la libertad, robo calificado y resistencia a la autoridad”. La chica embarazada está presa y los menores, libres.
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