En el gobierno bonaerense sospechan de que no se trata de una mera casualidad. Creen que varios hechos delictivos que tuvieron como destinatarios en los últimos meses a funcionarios de Cambiemos, responden a una misma lógica.
El mensaje mafioso está en el centro de las sospechas. En la administración de María Eugenia Vidal están cada vez más convencidos de que se trata de un “vuelto” a partir de las reformas y cambios que está realizando en la Policía.
Hablan de reacciones por una serie de medidas que van desde la obligación de presentar la declaración jurada de bienes hasta la reducción de la cúpula y el pase a retiro de cientos de uniformados.
El hecho de haberse encontrado hace dos semanas dos efectivos de la custodia de la Gobernadora revolviendo su despacho, no hizo más que robustecer las sospechas. El extraño hecho de ayer en la residencia de Salvai, abona a esa teoría conspirativa.
Hace apenas una semana, delincuentes se tirotearon con la custodia del intendente de Tres de Febrero, el macrista Diego Valenzuela. Robaron una camioneta y uno de los malvivientes, murió.
El 2 de marzo, el que sufrió un violento asalto fue el intendente Julio Garro. De allí se disparó una investigación sobre presuntas irregularidades en el pago de horas Cores a personal de la comisaría Primera. Casualmente, la misma seccional con jurisdicción en la residencia de Salvai.
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