Desde el día del robo -en el que Belén recibió un disparo en la cara y Adrián cuatro en las piernas- hubo toda clase de procedimientos policiales para atrapar a los delincuentes.
Hubo dos responsables en aquella secuencia: el ladrón que encaró a los jóvenes y los agredió a balazos, más el cómplice que lo esperaba a unos metros en un Volkwagen Gol blanco, en el que los dos huyeron.
A mediados de mayo, el propio Adrián Etcheverry identificó al tirador en una rueda de reconocimiento hecha en la DDI local. El sujeto, identificado como Leonardo Cristian Romanella, es un joven de 26 años que había sido detenido por tenencia de arma de guerra.
Lo habían capturado durante un allanamiento en el barrio San Carlos. Por el otro delito quedó preso, pero luego se supo que sería el autor de los disparos.
Guillermo García, el papá de Belén, opinó sobre el tema: “Si alguien te dispara a la cara es para matarte. Es una actitud de alguien sin códigos, porque ¿qué le pueden robar a dos estudiantes que vuelven de bailar?”.
Tan compenetrada estuvo la familia de Belén en el cuadro clínico que por el momento no se dedicaron a ir a los despachos judiciales para conocer las novedades.
Pero Guillermo anticipó que la semana que viene se acercará a las fiscalías, no sólo para ponerse al tanto sino también para designar al abogado defensor.
Comenzará entonces su otro largo derrotero, el de reclamar justicia.
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