Por MARTIN CABRERA
E l fútbol siempre da oportunidades y está plagado de historias sencillas e infinitas. Ahora, en Estudiantes, le tocó el turno a Iván Gómez, el juvenil categoría 1997 que fue promovido por Nelson Vivas para realizar la pretemporada junto al plantel profesional.
Gómez es otro producto de la cantera y, como casi todos los chicos de inferiores, tiene una historia de vida que vale la pena contar, justo ahora que está viviendo, seguramente, su mejor momento desde que comenzó a jugar al fútbol.
Nació el 28 de febrero de 1997 en Villa Elisa. Allí pasó toda su infancia y vive en la actualidad, en pareja, y cerca de su familia. Desde allí viajó cada mañana o tarde hasta el Country de Estudiantes, Club en el cual fichó de la mano de su papá, a los 8 años.
Al poco tiempo de estar en el Pincha una tragedia sacudió a su humilde familia: la repentina muerte de su padre. Fue un duro golpe para los Gómez, pero especialmente para Iván, el segundo de los seis hijos, tres varones y tres mujeres.
El lugar del papá lo ocupó su abuelo Juan Miño, una persona muy conocida en el Norte del Gran La Plata. Jardinero, electricista, pintor... En esa zona de quintas, chacras y campos, el hombre se hizo de un nombre. Y el pequeño Iván lo acompañó como ladero durante tantísimos años, para ayudarlo en los trabajos, primero y para ganarse unos pesos, después.
Changas como jardinero, algo de estudio y fútbol. Así pasó su juventud, siempre con la certeza de que la pelota le iba a deparar una sorpresa. La misma llegó en este frío invierno de 2016.
Iván Gómez pertenece a la dorada categoría ‘97, la de Santiago Ascacibar, Carlo Lattanzio, Bautista Cascini, Lucas Rodríguez y Ezequiel Miranda. Con ellos jugó, pero a pesar de sus altas condiciones futbolísticas le costó mucho set titular. La razón ahora es entendible: tiene el mismo puesto que Ascacibar.
Aun así el Negro o Gomito, como se lo conoce, nunca bajó los brazos. Siempre presente en el plantel, jugó bastante en liga Metropolitana y de más grande ocupó un lugar en el banco de suplentes.
Debutó en la última fecha de torneo de Reserva de 2015, cuando el técnico era Nelson Vivas. Ese mismo año había viajado con su categoría a la Frenz International Cup de Malasia. En ese torneo Santiago Ascacibar recibió el premio al mejor jugador.
Este año fue titular en el equipo de Reserva de Fernando Ortiz. E integró el plantel albirrojo que viajó a la misma competencia de 2015. ¿Y quién se volvió con el premio al mejor jugador? Iván Gómez.
El Negro, un pibe tan callado como trabajador, tiene condiciones para ser el número 5 de Estudiantes del futuro. El Rusito Ascacibar, seguramente, será parte del plantel argentino en los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro y muy probablemente sea su último año en el Club antes de marcharse a Europa. Por eso la dirigencia y el cuerpo técnico quieren que Gómez empiece a tomar rodaje. El martes arrancó con la pretemporada del plantel profesional y es inminente la firma de su primer contrato. Después de mucho sacrificio, le llegó la hora de demostrar... y disfrutar de un futuro prometedor.
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