Un hombre de 30 años ayer al mediodía estaba en su casa de 41 entre 14 y 15 cuando de repente escuchó ruidos extraños, llamativos. Se asomó y ni bien se dio cuenta de que eran ladrones que lo estaban por asaltar, decidió salir corriendo, ir hasta el patio y saltar la pared medianera que divide su terreno con el de un vecino, al que le fue a pedir ayuda.
Mientras la víctima conseguía huir del peligro mediante esa maniobra, los delincuentes tuvieron el camino libre para revisar algunos sectores de la vivienda y llevarse algunos objetos de valor.
“No está del todo claro cuántos eran, se sabe que eran varios. Revolvieron cuanto pudieron y se llevaron lo que quisieron”, explicó un hermano del joven que estaba en la casa.
Los intrusos habrían llegado luego de haber accedido al corazón de la manzana, a través de otro inmueble.
No se sabe cuál eligieron para entrar, pero los investigadores suponen que una vez que alcanzaron ese lugar “fueron para ese domicilio cuando notaron que les iba a ser fácil ingresar”.
En efecto, “como acá había gente, la puerta estaba abierta y entraron por ahí”, señaló el muchacho que dialogó con EL DIA.
huida desesperada
Los primeros ruidos que advirtió la víctima fueron el de los pasos de los delincuentes. En pocos segundos se dio cuenta de que podía quedar en problemas si no hacía algo para defenderse.
Por eso decidió anticiparse a las amenazas y exigencias de los ladrones. Y salió corriendo hasta el patio, al parecer sin cruzarse con los delincuentes, para llegar hasta una medianera “no muy alta”, treparla y saltarla.
Fue una huida desesperada y de último recurso. “A lo James Bond”, comparó su hermano.
Una vez que accedió a lo de su vecino, el joven pidió ayuda y la presencia de la policía. En esos minutos que tardaron los agentes en llegar, los intrusos pudieron hacer lo que quisieron.
Inclusive, alcanzaron a escaparse, porque cuando arribaron los efectivos ya no había nadie. Sólo un montón de desorden.
“no quiero ni ver como dejaron todo”
Hasta anoche era todavía incierto el botín del que se pudieron apropiar los delincuentes, que dejaron la vivienda “dada vuelta”.
“Falta un poco de todo, algo de plata y también cosas de tecnología. La verdad es que no quiero ni ver cómo dejaron todo. Subí a mirar, vi todo el lío, bajé de nuevo y me senté a comer”, reconoció el joven, todavía contrariado.
Por lo menos hasta anoche no se había radicado la denuncia por este episodio, lo que también implicó que no se envió a ningún equipo de peritos a revisar la vivienda, para la búsqueda de huellas o rastros de los asaltantes.
Quedó como anecdótico el dato de que, tal vez, la víctima trepó la misma pared que sortearon los ladrones para robar.
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