Alemania, el país que ha emergido como gran potencia del viehjo continente, reaccionó ante el abandono británico del barco europeo como si le hubiera tomado por sorpresa. La canciller Angela Merkel no logró transmitir un plan con el que superar uno de los mayores accidentes del proceso de integración. En su lugar pidió calma para evaluar lo que considera un “punto de inflexión” para Europa. Tiene motivos para definirlo así. De la respuesta que den ella y el resto de Gobiernos, dijo, dependerá que esta crisis crezca y propicie una división aún mayor.
En Alemania preocupaba especialmente la posibilidad de un triunfo del Brexit por varios motivos. Primero, por la economía. El Reino Unido es el tercer socio comercial de Alemania, que tiene más de 2.500 empresas con sede en las islas. A Berlín también le duele perder un socio en el que apoyarse cuando se discuten medidas liberalizadoras. Pero, por encima de todo, preocupa la vertiente política, y el riesgo de que los británicos hayan provocado un efecto dominó que nadie sabe dónde puede desembocar.
Frente a estos temores, Merkel apeló a la unidad de los 27 socios restantes para hacer frente juntos a los retos de la globalización. Y entonó algo parecido a una autocrítica al reconocer que las dudas sobre el proceso europeo no afectan solo al Reino Unido, sino que crecen en toda la UE. La única respuesta válida a estas dudas, dijo durante una breve comparecencia en la Cancillería, es que los ciudadanos perciban que la UE contribuye a mejorar su nivel de vida.
Los portavoces del Gobierno alemán se negaban ayer a adelantar la más mínima información sobre los pasos que vienen ahora, pero destacados dirigentes conservadores mostraban señales de por dónde pueden ir las negociaciones que se avecinan. La idea es tratar de inmunizar a los 27 Estados miembros restantes, y hacer que los posibles candidatos a seguir el ejemplo de Londres se lo piensen dos veces antes de dar convocar un referéndum. “Fuera significa fuera. No hay medias tintas”, repitieron varios líderes democristianos a lo largo del día. Quieren dejar claro que las ventajas de pertenecer al club europeo solo se aplican a sus socios.
El Gobierno alemán anunció una batería de contactos para buscar una respuesta a la crisis.
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