A los 83 años falleció Milka Eda Argüello de Brook, partida que causó una profunda tristeza en distintos círculos sociales de la Ciudad, donde la apreciaron por su nobleza y solidaridad.
Había nacido el 4 de febrero 1933 en La Plata, adonde poco tiempo antes se habían trasladado sus padres, Julia Bertola y Casiano Hipólito Argüello, oriundos de Córdoba. Si bien Casiano desarrolló como marino parte de su carrera en la Isla Martín García y luego en Puerto Nuevo, ni bien la familia tuvo una oportunidad de asentarse en una ciudad, eligió hacerlo en La Plata.
Milka cursó sus estudios primarios en el Colegio Santa Marta y los secundarios, en el colegio Normal N° 1 “Mary O´Graham”, de donde se graduó como maestra. De su paso por el colegio Santa Marta adquirió una habilidad que se transformó en uno de sus pasatiempos preferidos, ya que una monja francesa le enseñó a bordar con bastidor. En esa actividad combinó paciencia, dedicación y buen gusto. También tuvo una gran destreza para la resolución de las palabras cruzadas.
En 1957 se casó con el medico Adolfo Brook -reconocido por su larga trayectoria en la Dirección de Políticas de Salud Estudiantil de la UNLP-, a quien había conocido a la salida del colegio cuando ella tenía 16 años y él, 18. De la unión nacieron sus 3 hijos, Gabriela - médica -, María Alejandra - odontóloga - y Adolfo - abogado -; ellos fueron la principal empresa en la que se embarcó, al igual que al apoyo incondicional a su esposo.
Con los años tuvo la felicidad de convertirse en abuela de nueve nietos, a muchos de los cuales dedicó buena parte de sus días para apuntalar su crecimiento. También fue muy feliz con los nacimientos de sus dos bisnietos.
Milka fue una mujer muy creyente y de activa participación en la iglesia. En los últimos 46 años vivió cerca de la Catedral, templo al que siempre se sintió muy unida. Además tuvo una gran pertenencia a su barrio y fue reconocida y apreciada por sus vecinos.
Entre las acciones solidarias que llevó adelante, se destacó la formación de la comisión que entre los años 1969 y 1970 trabajó para reunir fondos a favor de la primera sala de terapia intensiva del hospital de Niños “Sor María Ludovica”. Su inquebrantable voluntad y el esfuerzo de otras mujeres de la Ciudad, tuvieron como resultado una sala totalmente equipada con la mejor tecnología de esa época.
Sociable, conversadora y carismática, Milka fue una mujer que siempre conquistó el afecto y simpatía de su entorno.
Entre las actividades que nutrieron su espíritu inquieto estuvieron los viajes que hizo con su esposo e hijas. Visitó Europa en dos oportunidades, viajó varias veces a Estados Unidos y conoció Brasil, Canadá, Grecia y Turquía. Además, transitó la Argentina desde el Norte hasta el Canal del Beagle, experiencias que enriquecieron su conocimiento. La lectura y el teatro también fueron actividades que compartió con su esposo y amigos.
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