Después de que se descubrieran las fosas debajo del altar del convento de General Rodríguez donde López fue detenido con bolsas repletas de dinero y joyas, en la jerarquía de la Iglesia católica pensaron que era hora de salir a dar alguna explicación. La cara debió ponerla monseñor Radrizzani, el arzobispo de Mercedes-Luján. “Yo tengo que afrontar este problema y responder todas las preguntas que quieran hacerme”, dijo el prelado en la puerta del monasterio. Pero sus explicaciones no alcanzaron y quedaron flotando en el aire muchas dudas, demasiadas tal vez.
SUSCRIBITE a esta promo especial