Ni el arte zafa de la polémica. El famoso Milo Locket vino a La Plata a pintar otro mural. Pero lo invitaron a ponerle su sello a una pared que ya había sido pintada, hace poco, por un muralista platense. El frente de la Biblioteca provincial se convirtió así en “el muro de la polémica”. La Biblioteca ya le había “tapado” el nombre a San Martín para llamarse Sábato.
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