Pasan los años, se suceden las distintas administraciones y sigue sin encontrarse salida para los laberintos en que vinieron a dar muchos de los trámites que deben realizarse ante la administración pública o empresas de servicios, sea para obtener algún tipo de comprobantes, para cobrar salarios o jubilaciones o para pagar obligaciones tributarias, facturas o tasas, entre otras alternativas.
Llegar a las ventanillas o mostradores y concretar un trámite o una simple averiguación suele convertirse en un juego de azar con la mayoría de las posibilidades en contra. Además de tener que soportar largas esperas, lo habitual es que el empleado que atiende le pregunte al contribuyente si trajo el formulario A o el B, sin el cual es imposible avanzar en el papeleo. El contribuyente debe retirarse y sabe que tendrá que perder otro día hábil, para poder volver con el papel exigido. Nadie le avisó que debía llevarlo en la primera cita.
La administración tampoco ha sabido utilizar de manera positiva la herramienta digital, de modo que se convierta en un alivio y no en un trastorno más. Hay en la Ciudad varios organismos que sugieren “sacar turnos por internet”, pero allí se le suelen plantear dos realidades diversas al contribuyente: o la página de internet está saturada y no hay forma de conseguir ese turno; o cuando se va al lugar un empleado le advierte que en la repartición se atiende sólo treinta personas por mañana, “que son las que vienen más temprano y sacan numerito”. El contribuyente queda a mitad de camino, en el limbo entre internet y el numerito.
En ese contexto, se acaba de publicar en este diario una nota que describe las mil y una dificultades existentes para poder concretar la verificación policial de vehículos en la planta situada en Ensenada. Con sólo decir que allí se forman colas de automotores desde las 6 de la mañana y que se entregan 30 turnos de atención por día, cuando la cantidad de aspirantes concretar ese trámite es mucho mayor, alcanzaría para definir el desorden administrativo reinante.
Como se sabe, la planta de verificación policial de autos, motos, camionetas y otros vehículos depende de policía de la Provincia y es la dependencia donde se realiza un trámite indispensable antes de transferir un vehículo. Básicamente, se trata de la comprobación de que no existen adulteraciones en la documentación, número de motor o carrocería, para permitirse de esa manera la ulterior transferencia de los vehículos.
El problema, sin embargo, afecta a muchos organismos públicos. Abarca a tramitaciones tan dispares y necesarias como la de obtener turnos de atención en hospitales y centros de salud públicos, cobros de sueldos y jubilaciones en Bancos oficiales y privados, pagos de impuestos y de servicios, entre muchos otros.
Está claro que, tanto la administración pública como, igualmente, las empresas de servicios, deberían contemplar la situación por la que atraviesan miles de vecinos, obligados a enfrentar cotidianas penurias para poder efectivizar trámites y a pagos que les insumen muchas horas. Lo que se espera es que desde el propio Estado –donde no faltan organismos de contralor ni de defensa de la ciudadanía- se intervenga de manera efectiva, verificándose que se cumpla con una normal atención al público y, fundamentalmente, buscando que se apliquen medidas eficaces contra los excesos de la burocracia estatal o privada.
Medidas que parecen depender más de la sensatez de quienes deben atender al público que de planificaciones complejas.
SUSCRIBITE a esta promo especial