Las microcasas no sólo son pequeños espacios habitables, sino que impulsan toda una filosofía relacionada con la vida moderna y el respeto al medio ambiente.
Y al mismo tiempo se basan en una búsqueda de un importante ahorro económico.
Algunas de estas viviendas se ofrecen industrializadas, lo que permite ser montadas en menos de una semana y para tener un precio inferior al de las viviendas convencionales.
Además, con el objetivo de ser autosuficientes energéticamente y respetuosas con el medio ambiente, suelen tener sistemas eléctricos basados en la fotovoltaica y un sistema de recolección y aprovechamiento de aguas pluviales.
Los diseños de las microcasas están pensados para alcanzar el mayor grado de funcionalidad en el mínimo espacio posible, y suelen mimetizarse visualmente con el entorno natural.
EN BUSCA DE SOLUCIONES
Si bien muchos de los que se han mudado a casas pequeñas buscan soluciones rápidas a problemas específicos como la deuda e ignoran la esencia del movimiento, que “tiene que ver con una transición espiritual, mental y física”.
Pero cada vez más estadounidenses deciden vivir en casas de este tipo para ahorrarse dinero.
Personas de varios lugares, incluyendo muchos estadounidenses pobres, viven en espacios reducidos desde siempre, pero muchos sólo comenzaron a considerar la opción tras la crisis económica de 2008.
La crisis comenzó con el colapso del sector inmobiliario estadounidense. Las familias endeudadas contraían préstamos para invertir en las casas con la esperanza de sacar beneficios de la constante apreciación del mercado.
Cuando estalló la burbuja, los precios se desplomaron y muchos perdieron sus propiedades.
El episodio mostró que la estabilidad financiera de estadounidense se mostraba incompatible con el sistema de construcción de vivienda tradicional.
COSTOS REDUCIDOS
Y precisamente, los bajos costos de las microcasas apuntan a resolver parte del problema de la vivienda.
En promedio estas casas cuestan unos 12.000 dólares, menos de un 5 % de lo que sale una casa tradicional.
Es más, desde los 10.000 dólares se puede adquirir algunas minicasas prefabricadas a través de internet.
El mayor obstáculo para la expansión del movimiento son las restricciones legales. La mayoría de las ciudades estadounidenses prohíben que los residentes vivan en casas muy pequeñas. Una forma de eludir la regulación es construir sobre ruedas. En este caso, las casas móviles son consideradas como remolques y toleradas en ciertas áreas.
Aún así, en muchos lugares no permiten que la gente viva en estas unidades.
Otra barrera para la propagación del movimiento es el número de residentes que puede albergar una microcasa.
En su opinión, puede albergar un residente o, a lo sumo, dos. A partir de ahí la convivencia sería muy difícil.
La opción en muchos casos es optar por construir dos casas minúsculas, que aún así están muy lejos de los costos de cualquier vivienda tradicional, que como promedio oscila en torno a los 300.000 dólares en estados Unidos.
Pero la experiencia es altamente favorable y muchas personas pidieron ideas para construir sus propios prototipos.
Las microcasas son ideales para los jóvenes profesionales “que acaban de salir de la universidad y no acumulan muchas pertenencias”, coinciden los especialistas y desarrolladores inmobiliarios.
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