A Russell Crowe se le tiene en la industria por un tipo imprevisible, capaz de la mayor generosidad pero también de arrebatos coléricos, y quizá por eso muchos directores prefieren dejarle su espacio, conscientes de que el actor no soporta las intromisiones en su trabajo, como así reconoce.
“No soporto el exceso de control, no me gusta nada tener un director que me esté dando órdenes en todo. Si trabajas con un cineasta que tiene que meterse en todo, es que no entiende el medio y que no entiende cuál es mi trabajo”, avisa Crowe.
“Cuando tienes algo de experiencia, te das cuenta de que mucho de este trabajo requiere de confianza, y Black confiaba en que Ryan y yo seríamos fieles al espíritu de lo que quería contar”, agrega el oscarizado intérprete. Y por eso, valora por encima de todo la libertad que el cineasta les ofreció para dar vida a estos “Dos tipos peligrosos”: “No puedes ser divertido en un ambiente” de desconfianza y control excesivo, opina.
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