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El Mercosur está en terapia y busca salidas

La incorporación de miembros no logró dinamizar el comercio del bloque sudamericano

Por Redacción

Los momentos de crisis, sirven también para replantear conceptos considerados inamovibles y analizar las alianzas, planificando algunas nuevas, para alcanzar un equilibrio superador.

Al menos esto parece pensar el presidente interino de Brasil, Michel Temer, quien en medio de los temores a una crisis interna que no deja de profundizarse y los nubarrones que genera el posible impacto global del alejamiento británico de la Unión Europea salió a disparar con munición gruesa a la alianza estratégica y comercial con Argentina, que trabajosamente y con enormes dificultades se ha mantenido en pie y ha madurado con la incorporación de nuevos miembros desde el regreso a la democracia en el sur del continente.

Efectivamente, el cuestionado sucesor de la no menos controvertida Dilma Rousseff está dispuesto a jugar fuerte para mostrar algún principio de recuperación económica de su gobierno, sabedor que el semestre que durará el Impeachment contra la ahijada política de Lula Da Silva le deja poco margen.

UN REPLANTEO

Es necesario “rediscutir” el Mercosur con el objetivo de que sus miembros puedan firmar acuerdos de libre comercio sin estar obligado a negociar en conjunto con las naciones del bloque. “En el Mercosur, Brasil tiene dificultades para hacer un acuerdo tarifario porque está amarrado al compromiso del bloque. Hay que rediscutir el Mercosur, no para eliminarlo, sino para dar directrices sobre esta idea de universalizar las relaciones con otros países”, dijo el presidente interino en una entrevista radial.

En la primera explicación que ofrece respecto a la posición de su canciller, José Serra, sobre la reformulación del Mercosur, Temer sostuvo que el objetivo de su gobierno “es universalizar las relaciones internacionales de Brasil. El criterio es el de la soberanía de cada país, cuando muchas veces había un criterio ideológico para las relaciones externas, lo cual para mi es impensable”, afirmó Temer.

El mandatario interino valorizó el acuerdo que se negocia entre el Mercosur y la Unión Europea pero insistió, tal como lo había hecho Serra, en modificar la cláusula que obliga a todos los miembros del bloque a discutir en conjunto acuerdos con otros países o grupos regionales.

La iniciativa que impulsa Brasil es concreta ya que busca eliminar el Arancel Externo Común (AEC), que define la unión aduanera y es una de las bases constitutivas del Mercado Común. Está vigente desde 1994 y si bien hay excepciones a este acuerdo, dejarlas de lado significaría llevar a la alianza regional en una debacle ya que virtualmente dejaría sin beneficios a los restantes miembros del mercado respecto de los productos que ingresen del resto del mundo.

Así la trabajosa negociación en pleno desarrollo con la Unión Europea perdería parte de su razón de ser. Al mismo tiempo el poder de negociación de los miembros del bloque latinoamericano también quedaría debilitado frente a una Europa que aún después del Brexit, mantiene su rigurosa normativa comunitaria.

El tema no es menor y ya desde la Federación Económica de la provincia de Buenos Aires (FEBA) y de la Asociación de Industriales de la provincia de Buenos Aires (Adiba) solicitaron a la gobernadora, María Eugenia Vidal, que gestione ante el gobierno nacional medidas para evitar que se flexibilice el AEC del Mercosur. Los industriales bonaerenses manifestaron su preocupación ante la posibilidad de invasión de productos brasileños a la Argentina, “que tienen menores costos laborales directos e indirectos y más bajos insumos y tasas de interés”, señaló el presidente de la FEBA, Raúl Lamacchia.

Consideró que “no es posible pasar por alto la intención de Brasil de flexibilizar el arancel común, decisión que apunta a romper con la unión aduanera expresada en el Mercosur”.

Lamacchia subrayó que “mientras el bloque regional busca promover una negociación en conjunto con la Unión Europea, Brasil plantea la posibilidad de avanzar unilateralmente”.

Claro, que mientras los empresarios bonaerenses reclamaban mantener el estatus del bloque regional, es un secreto a voces que Mauricio Macri coquetea con la Alianza del Pacífico, en una opción que también podría significar dar por terminado el Arancel Externo Común.

El Mercosur es una unión aduanera y se basa en sobre dos pilares: libre comercio intrazona y arancel externo común. El Arancel Común implica que todos los bienes y servicios importados extrazona pagan el mismo arancel en todos los países miembros para evitar el desvío de comercio. Sin AEC, un bien extrazona entraría por el país con arancel más bajo y luego, ya una vez dentro del bloque, se dirigiría hacia otros países miembros sin pagar tributos.

En este marco, el problema es que si se llegara a flexibilizar el AEC, también deberían discutirse los aranceles intrazona, ya que un acuerdo entre Brasil y otro país dejaría abierta la puerta para que mercadería ingrese al resto de los socios del Mercosur con bajo o cero arancel. Igualmente, tampoco se puede dejar sin mencionar que actualmente hay sólo un 40 % del total de partidas que cumplen con el AEC; el resto “está perforado con distintas excepciones”. En cuanto al AEC, hay partidas que poseen un arancel muy bajo, aunque el máximo es 35 %. En autos, por ejemplo donde se acaba de prorrogar el acuerdo vigente con Brasil hasta el 2020, rige ese porcentaje. La postura argentina es que el Mercosur debe negociar como bloque, excepto en casos puntuales como Colombia, México o Perú, en los que el acuerdo de Aladi permite avanzar en convenios unilaterales.

Sin embargo, algunos analistas coinciden en que el Mercosur como está, no es de utilidad como trampolín de crecimiento ni para Argentina, ni para los otros países miembros. En este sentido, los datos muestran que el Mercosur está estancado, sin dinamismo. De hecho, es el bloque económico de menor dinamismo a nivel mundial.

El Mercosur está mal. Lleva cuatro años seguidos de caída de actividad comercial con el resto del mundo. Las exportaciones cayeron en conjunto un 20%. Los dos principales socios están teniendo problemas políticos, económicos y sociales; y el comercio intrazona también está complicado, destaca la consultora Economía & Regiones.

Y esto queda reflejado en los datos del intercambio comercial. Cuando se abren las exportaciones de Argentina y se las diferencian entre intrabloque y al mundo en el acumulado de los primeros cuatro meses de 2016, se observa que las exportaciones argentinas al resto del mundo crecen al 5,6%, mientras que aquellas a Brasil caen 21,5%.

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