El Arzobispo de Córdoba, Carlos Ñáñez, calificó ayer como “dolorosos y vergonzosos” a los “hechos más o menos recientes de corrupción” sucedidos en el país, en una reflexión a la que llegó emparentando parte del Evangelio con situaciones de dominio público, en el marco de la homilía de la misa radial y televisiva.
“Hay que darlos a conocer, no se debe tapar nada de esto”, enfatizó monseñor Ñáñez desde la capilla San Juan Bautista, en el barrio Los Plátanos de la capital cordobesa.
BANALIZACION
Sostuvo de que debe hacerse de “una manera que no abrume y quite la esperanza, de una manera que no anestesie y lleve a la indiferencia y mucho menos de una manera que banalice los hechos, porque la banalización tomándose en broma, puede predisponer para seguir en la misma senda.
“Y me parece que es una oportunidad para una reacción en nuestra patria, una reacción que sea verdaderamente positiva y entonces acá viene una responsabilidad de parte de las autoridades de manera de buscar a los responsables de esos hechos de corrupción”, se extendió Ñáñez.
Asimismo, el sacerdote pidió también la conciencia de los ciudadanos: “Tiene que ser también una reacción de toda la sociedad que rechace decididamente estos hechos y que de ninguna manera los tolere y mucho menos los favorezca”.
“Esa es una responsabilidad que nos toca a todos los argentinos. Tenemos que decir decididamente no a la corrupción que termina perjudicando a todos y denigrando a los que caen en esas redes”, agregó.
No es la primera vez que la Iglesia advierte sobre los casos de corrupción que afectan al país.
Hace una semana fue el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), José María Arancedo quien advirtió sobre “el flagelo de la corrupción y del narcotráfico” en el país y reclamó que no haya “impunidad”, sino “una justicia independiente respetuosa de las garantías constitucionales”.
En la misa del Congreso Eucarístico Nacional, dedicado a la reconciliación, Arancedo remarcó que “como argentinos venimos de una historia con luces y sombras, con desencuentros y heridas, con el flagelo de la corrupción y del narcotráfico”, pero agregó: “Nos sentimos animados por la luz de la fe que fortalece nuestra esperanza y renueva nuestro compromiso de una Patria de hermanos”.
Tras el cambio de Gobierno y en medio del escándalo por la detención del exsecretario de Obras Públicas José López tratando de ocultar millones de dólares en un monasterio, el líder de la Iglesia hizo un llamado a la “reconciliación”, pero advirtió: “La reconciliación no es impunidad”.
“La reconciliación no es impunidad, ella necesita de la verdad y del ejercicio de una justicia independiente respetuosa de las garantías constitucionales, pero aspira a una meta más alta y significativa. Cuando abrimos nuestra mente y nuestro corazón al llamado evangélico de la reconciliación se abre un camino nuevo hacia la concordia y la fraternidad. La reconciliación es profecía y camino hacia una humanidad nueva”, subrayó .
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