Joaquín Morales Solá
LA NACION
“La Justicia confirmó por primera vez que una campaña electoral para elegir presidente de la Nación fue financiada por el narcotráfico. Tres ex jefes de Gabinete de Cristina Kirchner fueron procesados por delitos de corrupción en complicidad con otro sistema mafioso, el de la AFA. Una epidemia de pánico se abatió sobre presos por corrupción o narcotráfico. Temen ser asesinados en cárceles argentinas antes de que puedan hablar delante de los jueces”, dice Morales Solá. “Esa catarsis de viejas corruptelas ha puesto al descubierto un submundo de la política que se intuía, pero que nadie previó en su verdadera dimensión. Lázaro Báez, José López e Ibar Pérez Corradi son los presos más iridiscentes que corporizan ese submundo”. Agrega que el peronismo se hunde en ese inmenso escándalo y que Cristina Kirchner “quien, según fuentes seguras, está fuera de quicio, ya se limita sólo a defender la línea familiar”. Pérez Corradi afirmó lo mismo que Lanatta, en el sentido de que el verdadero jefe de todos ellos era Aníbal Fernández. Dice luego que en la cárcel, Báez y López “están a punto de correr una carrera para ver quién llega primero a la puerta del arrepentido”.
Fernando Cibeira
PAGINA 12
La aparición de López revoleando bolsos por encima del paredón de un monasterio “generó un efecto revulsivo dentro del peronismo y aceleró un proceso que estaba en incubación desde la derrota electoral del año pasado” dice Cibeira, cuya columna trata sobre la conformación de nuevos bloques peronistas en el Congreso. Para la reunión del próximo jueves del consejo nacional del PJ convocada por Gioja el temario incluirá “un un aval a la expulsión de López como afiliado –decidida por el peronismo de Tucumán– y la conformación de bloques legislativos peronistas al ciento por ciento, más con el escudo de Juan Domingo y Eva que con el de Néstor y Cristina. En Diputados las conversaciones para el nuevo bloque están avanzadas y podría anunciarse esta misma semana, con alrededor de la mitad de los 70 integrantes con los que hoy cuenta la bancada FpV”. “En La Cámpora hay quienes ven esta situación como un intento de decretar el fin del kirchnerismo y la vuelta del manejo de las riendas del peronismo para la ortodoxia. Que la estrategia de los sectores de derecha es la de asociar al kirchnerismo con la corrupción”.
Eduardo van der Kooy
CLARIN
“Una descomunal mancha de corrupción, que incluye vínculos presuntos con el narcotráfico” –dice Van der Kooy- es la “ventaja” negativa de los K sobre “el demonizado y ruinoso libreto neoliberal” del menemismo. Aquello deja en un segundo plano a los demás, hasta el ajuste económico dispuesto por Macri para manipular la bomba que dejó Cristina Fernández al partir. El menemismo también tuvo su baldón, pero de hecho sólo quedaron dos emblemas de la época: el mismo Menem y María Julia Alsogaray. El kirchnerismo, a seis meses de pasar a la oposición, computa tres encarcelados y diecisieste ex funcionarios procesados, algunos de rango elevado como la ex presidenta, Boudou, De Vido o Aníbal Fernández. Los jueces, con el final del kirchnerismo, perdieron referencias en el poder. Se sienten interpelados por una sociedad que, ante la falta de otras cosas, reclama resarcimiento moral. Los magistrados sacuden la alfombra y aflora una mugre pornográfica, nunca vista en tres décadas de democracia”. Dice luego que “el espectáculo de los jueces guarda indisimulada funcionalidad para este tránsito difícil de Macri”.
Jorge Fernández Díaz
LA NACION
“La arquitecta egipcia mandó colocar una magnífica placa en la Vicejefatura de Gabinete con una cita del antiperonista más ilustre y ocurrente de todos los tiempos: “El mito es la última verdad de la historia, el resto es efímero periodismo”. Está firmada por Borges, y es claro que Cristina pretendía recordarles a los funcionarios su principal obligación diaria, que no consistía en administrar de manera eficiente el Estado, sino en trabajar para la mitificación de su familia” dice Fernández Díaz. Leída por Cristina, la frase desnuda su propósito primordial que era la de atacar a los periodistas que la denunciaban, añade. Luego de señalar que a los kirchneristas “no los persiguen por leer La razón de mi vida sino por violar el Código Penal” afirma que “los Kirchner querían volverse inolvidables, y lo están consiguiendo. En cuanto a los detenidos del kirchnerismo, no hay preanuncios buenos para la gran dama, dice. Agrega que “frente a tantas evidencias de apetito monetario, una parte de la sociedad parece despertar de su largo sueño y declararse engañada una vez más. “Yo no sabía”, aducen horrorizados de sí mismos, tratando de sacarse la hiedra venenosa que los envuelve”.
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