El Parlamento alemán aprobó ayer por una abrumadora mayoría una resolución que califica de “genocidio” la masacre perpetrada por el Imperio Otomano contra los armenios hace 101 años, una decisión que tensó aún más la ya difícil relación entre Berlín y Ankara, que acusó a los germanos de “islamofobia” y “turcofobia”. Todos los diputados alemanes, salvo un voto en contra y una abstención, apoyaron la resolución consensuada entre el partido opositor Los Verdes y las tres fuerzas que forman el Gobierno: la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Angela Merkel, su versión bávara (CSU) y los socialdemócratas (SPD). “Nuestra intención no es sentar a Turquía en el banquillo de los acusados, sino decir que una reconciliación sólo es posible si se llama a los hechos por su nombre”, explicó antes de la votación el jefe parlamentario de la CDU, Volker Kauder.
La reacción de Ankara no se hizo esperar: apenas conocida la votación, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan anunció que el embajador turco en Berlín, Husein Avni Karslioglu, fue llamado a consultas y dijo que la decisión germana “afectará seriamente a las relaciones” entre ambos países y que apenas regrese a su país “vamos a debatir qué otros pasos tomar”. La cancillería turca, por su parte, calificó la resolución como “una desgracia para la reputación de ese ente (el Parlamento alemán)” y una “politización de la historia”, producto de la creciente “turcofobia e islamofobia” en Alemania, que pretende imponer a los jóvenes “la narrativa armenia” de lo sucedido en 1915. También dijo que la decisión habla de un “ejemplo de ignorancia y falta de respeto por el derecho”. El gobernante Partido de Justicia y Desarrollo (AKP) prepara, además, una declaración conjunta de tres de los cuatro partidos del Parlamento turco para expresar su repudio oficial a la resolución adoptada en Berlín. Mientras que los opositores Partido Republicano del Pueblo (CHP) y del Movimiento de Acción Nacionalista (MHP) se adherirán a la declaración del AKP, el prokurdo Partido Democrático del Pueblo (HDP) no lo hará.
Se estima que el Imperio Otomano expulsó y asesinó hasta 1,5 millones de armenios durante la I Guerra Mundial. Turquía, sucesora del imperio, “lamentó” lo ocurrido, pero rechazó siempre reconocerlo como “genocidio”. Sin embargo, unos 20 gobiernos, incluyendo los de Argentina, Francia, Italia y Rusia, designaron oficialmente como “genocidio” a las matanzas, y el papa Francisco las calificó como “el primer genocidio del siglo XX”. La tensión se suma a diversos roces con Turquía por la situación de los derechos humanos en el país y llega cuando la UE, en parte a instancias de Merkel, apuesta por Ankara como pieza clave para resolver el drama de miles de refugiados que llegan al continente.
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