Shell Concept Car es una expresión más del avance de la tecnología en el espectro de la movilidad, que lo hace comulgar con las nuevas directrices de la industria. Es decir que plantea: el viaje urgente hacia una mecánica de propulsión sustentable en procura de reducir el impacto ambiental.
Se trata de un prototipo con espacio para tres ocupantes y nació desde la premisa de potenciar la eficiencia energética.
Tales pretensiones son el fruto del despliegue de la tecnología más avanzada y de un proceso de ingeniería coordinada en el que motor, lubricante y carrocería fueron diseñados en conjunto por un equipo de trabajo compuesto por expertos de Shell, Geo Technology y Gordon Murray Design.
Fue construido sobre fibra de acero reciclada y muchos de sus componentes fueron fabricados por impresoras 3D
ELECTRICOS DEL FUTURO
Sugiere un paso de transición hacia los vehículos eléctricos del futuro, aquellos que proscriban su adopción a los motores de combustión tradicionales.
Una escala intermedia hacia el advenimiento irrevocable de la sustentabilidad al servicio del sistema de movilidad.
Encuadra su rol como un auto de orden urbano, de tres plazas, con una mecánica de propulsión de nafta con tres cilindros, una velocidad máxima de 156 kilómetros por hora, un costo mínimo de producción y un nivel de consumo de 2,6 litros cada cien kilómetros, un rango de eficiencia aspiracional para cualquier otro vehículo de calle.
El modelo se convirtió en unos de los atractivos del reciente Salón de Beijing, donde se mostró como un prototipo sin pretensiones estéticas, declaraciones de opulencia y rasgos lujosos. Sus propiedades más características revisten carácter de sostenibles: desde su consumo energético hasta las formas de fabricación procuran una utilización de materiales exentos de dióxido de carbono.
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