En la esquina de las calles 17 y 526, ayer, cerca de las 09.30, un hombre de 45 años fue víctima de un asalto callejero. El ladrón era una persona de no mucha estatura y que había exhibido un arma un tanto extraña, pero igual de atemorizante.
De acuerdo a lo informado por fuentes policiales a este diario, el ataque duró escasos segundos, hasta que el asaltante huyó con una billetera y unos pocos pesos.
En ese momento de absoluta desesperación, la víctima tuvo suerte, ya que justo vio cuando pasaba por el lugar una comitiva policial, a la que pudo señalarle por dónde iba el sospechoso.
Poco después, los agentes lograron atrapar al acusado y comprobaron el por qué de su fisonomía tan particular: tenía sólo 13 años.
En su poder, se incautaron los objetos robados al damnificado y también un elemento metálico con forma de arma, pero sin poder de fuego.
Se supo que del operativo participaron efectivos de la seccional 11ª, del Comando de Patrulla y de la Policía Local.
Por este caso, se iniciaron actuaciones caratuladas como “robo en grado de tentativa”, con intervención de la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil en turno de La Plata, que dispuso su libertad, previa notificación, ya que se trata de un menor inimputable.
REINCIDENTE
Increíblemente, media hora más tarde de haber regresado a la calle, el mismo chico volvió a ser noticia.
Fue cuando, siempre a decir de los voceros consultados, comenzó a lanzar proyectiles contra la oficina de ingreso al predio del Círculo Policial, en las calles 18 y 526.
Producto de esa agresión, otra vez fue aprehendido, ahora sólo por agentes del Comando de Patrulla.
En este caso, se dio inicio a una causa por “daño y resistencia a la autoridad”, con la participación de las mismas autoridades judiciales, que dispusieron, dada la reiteración de episodios vandálicos, de su derivación al Servicio Local, donde lo sometieron a un control médico.
Sin embargo, terminado ese trámite, el adolescente volvió nuevamente con sus progenitores, que lo pasaron a retirar por la seccional de 530 y 14.
Según una versión, la madre del joven habría comentado ante la Policía que se encontraba tramitando una internación para su hijo, en algún centro especializado, porque, de alguna manera, reconoció que no podía controlarlo.
Por último, los informantes aclararon que el seguimiento del menor quedó a cargo de la fiscal Silvina Pérez, con conocimiento del juez Fabián Casivio y la defensora oficial María Elia Klappembach.
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