El atentado que sacudió el martes el aeropuerto Atatürk de Estambul y dejó decenas de muertos y heridos pone al descubierto una vez más la dificultad en la prevención de ataques terroristas. Los kamikazes atacaron el undécimo aeropuerto con más tráfico del mundo, con más de 61 millones de pasajeros en 2015, y uno de los más seguros. El último ataque terrorista a un aeropuerto había sido en marzo pasado, en Bruselas, donde murieron 35 personas.
El primer ministro turco, Binali Yildirim, negó que hubiera fallas de seguridad y recordó que el ataque fue más grave porque los asaltantes llevaban armas automáticas. El funcionario culpó al grupo yihadista Estado Islámico (ISIS) del atentado, pero aún nadie se adjudicó el ataque. ¿Cómo hicieron los atacantes para burlar la seguridad? Según un oficial turco que reservó su nombre, la policía le disparó a dos kamikazes en la entrada de la terminal internacional antes de que llegaran a los controles. Luego de dispararle a la gente, los dos atacantes se inmolaron. Uno en la planta baja cerca de la entrada a la terminal, y el otro en el primer piso. El tercero se inmoló en el estacionamiento.
Expertos en seguridad, indican que en el último tiempo, la presencia de agentes de seguridad forzó a los terroristas a realizar sus ataques antes de los puntos de control. Así, el desafío actual de los aeropuertos es ver cómo hacer para que las áreas de salida, las de llegada, las veredas y las redes de transporte sean más seguras. “Mientras uno avanza en los puestos de seguridad, tiene que estar atento a las áreas donde puede haber gente que deambula porque se convierten en un blanco fácil”, señalan, y agregan que falta más trabajo de inteligencia.
Ayer, la seguridad aumentó en varios aeropuertos de EE UU. Por caso, en las terminales de Nueva York, John F. Kennedy y LaGuardia, había oficiales con armas patrullando varias zonas. Lo mismo sucedió luego del ataque de Bruselas, donde varios países europeos autorizaron a la policía a realizar controles aleatorios de identidad a la entrada de las terminales aéreas. Pero para la Asociación Internacional de Administradores de Aeropuertos (ACI), la medida “no es realista” y no se puede implementar por mucho tiempo en aeropuertos con gran tráfico de pasajeros.
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