Por MARIA RODRIGUEZ MUÑOZ
PSICOLOGA ESPECIALISTA EN PAREJAS
“Las relaciones de amor-odio pueden inscribirse dentro de las denominadas parejas disfuncionales, en las que uno de los miembros se comporta de una forma determinada con el otro, y en consecuencia, aumenta la motivación de su pareja para comportarse de idéntica forma.
Este tipo de relaciones pueden tener efectos emocionales y psicológicos en sus integrantes, como producir una baja autoestima o fomentar la creencia de uno de ellos de que va a ‘salvar’ la relación, y la otra persona cambiará gracias al empeño del ‘salvador’”. Muchas de estas relaciones ambivalentes suelen funcionar debido al enganche emocional del ‘hoy discutimos, pero mañana sos la persona que más me quiere`. Suelen ser parejas muy apasionadas en las que el sexo puede ser un ámbito que mantenga la relación.
En cualquier caso, quienes están viviendo esta situación y desean salir del círculo amor-odio para conseguir una relación más sana deben tener presente que amar no es sufrir, que vivir en pareja no es renunciar a nuestra individualidad y que tenemos que respetarnos y hacernos la vida agradable el uno al otro”.
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