“A mis hijos se les ocurrió regalarme un teléfono con Internet. Cuando lo vi, me pareció chino básico, pero a la semana ya estaba al tanto de todo. Ahora mando mensajes de voz, de texto...Lo uso continuamente. No es que esté todo el día mandando mensajes, pero siempre lo tengo cerca, por cualquier cosa... Me siento más segura cuando salgo con el celular, y más acompañada. También lo uso para coordinar reuniones: me manejo por whatsapp y de paso ahorro. Para comunicarme con mi hija, que vive en España, uso la computadora: hacemos videollamadas. La tecnología es buena porque te permite estar continuamente en contacto. Se acabó eso de mandar cartas y esperar 20 días. De todas manera, en Navidad y Año Nuevo sigo mandando tarjetas por correo”.
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