A Walter Mascherpa, padre de una familia tipo platense, le gustaba hacer asado todos los domingos. A veces tenía invitados y otras veces tiraba carne a la parrilla para su esposa y sus dos hijos de 15 y 11 años. Ahora lo sigue haciendo, pero no todos los fines de semana sino cada quince días. Desde que el kilo de costillas de buena calidad trepó a $135 y el vacío a $145, Walter gasta en promedio $ 500 por cada asado con ensalada y bebidas para cuatro personas. Asegura que $2000 al mes es mucho para su presupuesto familiar, por eso eligió comer lo que le gusta cada quince días y bajar ese gasto a la mitad.
Como el caso de este vecino, hay miles en la Región. Y eso se siente en las carnicerías donde, aseguran, el consumo de carne vacuna bajó en promedio -algunos comercios del ramo lo sienten más y otros menos- un 30% con relación a la misma altura del año pasado, cuando el kilo de costillas se pagaba entre $70 y $80.
Lo que le pasa al vecino Mascherpa lo sufre Juan Toledo en el mostrador de una carnicería del casco urbano: “Es cierto, tenemos muchos clientes que hasta hace un tiempo llevaban asado todas las semanas y ahora lo hacen semana por medio o los vemos mucho menos. Las ventas bajaron, sin dudas, hasta un 35 o un 40 por ciento. Para ser claro hacemos la misma caja que el año pasado pero con una inflación que en el rubro supera el 30 por ciento anual”.
Hugo Mollo, de un supermercado de Olmos que además tiene carnicería, coincide con Toledo: “El consumo de carne se cayó considerablemente, un 25 a un 30 por ciento con respecto al año pasado a esta altura, y si bien los demás rubros que abarcamos también cayeron en ventas, particularmente la carne vacuna es en lo que más se siente esa baja de ventas”.
Lo que se percibe con fuerza en las carnicerías platenses va de la mano con la caída del consumo por habitante de carne vacuna a nivel nacional.
Cada persona en el primer trimestre de este año, en promedio, consumió 55,9 kilogramos/año lo que implica una caída de 5,9% interanual, indicó recientemente un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).
La cámara calculó que las exportaciones de carne en el primer trimestre se habrían retraído 14,8% interanual, al tiempo que en ese lapso también se verificaron bajas en los niveles de faena y producción.
“Los consumidores en general perciben salarios de 2015 y deben consumir con precios postdevaluación. Por lo tanto, el consumo de carnes ha disminuido de manera significativa y la demanda se ha nivelado con la escasa oferta. Esto nos permite suponer que no habrá aumentos de precios en los próximos meses”, evaluó la entidad.
Según indicó, “entre marzo de 2015 y marzo de 2016 el precio promedio de la carne para el consumidor final exhibió un aumento de 44 por ciento (tercer mes consecutivo en proceso natural de desaceleración, en la medida que el impacto del salto cambiario y de la baja de las retenciones va quedando atrás)”.
YA NO SE PIDE POR KILO
Los carniceros platenses coincidieron en que las costumbres de los clientes van cambiando de acuerdo a lo que puedan sus bolsillos, y en ese sentido señalaron: “Antes te pedían uno, dos o tres kilos de carne, según las necesidades. Ahora vienen y te dicen si le das 50 o 60 pesos de cualquier corte, según el dinero que tengan”.
Sabiendo que el precio promedio del kilo de carne vacuna se ubica en los $90, y que la gente compra lo que le permite su presupuesto, los carniceros buscan alternativas para mantener las ventas. Toledo indicó que “apuntamos a otros clientes que no sólo sean los consumidores finales. Por ejemplo, buscamos vender a restaurantes, casas de comidas rápidas, las que venden empanadas y otros comercios que necesiten carne. Hay que buscar la manera de que las ventas no sigan cayendo y realmente se hace difícil”.
LOS CORTES MAS BARATOS
En una recorrida realizada por comercios del ramo pudo saberse que ha crecido la venta de pollo (ver aparte) y que la gente “lleva los cortes de carne vacuna más económicos”.
Raúl Cepeda, de una carnicería de Tolosa, apuntó que “muchos de los que antes compraban carne picada especial ahora llevan común; también sale bastante el roaf beef y la bola de lomo para milanesas. El lomo -uno de los cortes más caros que ronda entre los $180 y $200 el kilo, a veces tenemos que bajarlo de precio antes de que se eche a perder. Bajamos menos medias reses por semana y se nota que le gente busca economizar. Una familia tipo cuando come carne se gasta en promedio $200 para cualquier plato que vayan a preparar. Y somos conscientes que para un presupuesto”.
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