Los inversores tanto minoristas como empresarios están analizando hacia dónde dirigir sus fondos, luego de que las sucesivas caídas en las tasas de las Letras del Banco Central las hicieran perder parte de su atractivo.
Como es sabido estas letras son utilizadas por la autoridad monetaria con el doble objetivo de regular las tasas de interés y administrar la liquidez en el mercado.
Lo cierto es que las sucesivas rebajas de tasas decididas por Federico Sturzenegger que la llevaron del 38 al 34,25 por ciento también fueron acompañadas por brusca reducciones de los montos de las respectivas subastas (ver gráfico)
La tendencia quedó claramente reflejada en la subasta del Lebac del último martes, la participación de las personas físicas en el tramo a 35 días -el plazo que se llevó el 65,64% de las ofertas totales- se redujo un 22% respecto de la licitación previa. Así, la oferta de los minoristas se redujo de $3.211,3 millones a $2.503,3 millones en una semana.
Ese 17 de mayo, los inversores ofertaron $4.194,5 millones por las Lebac a 35 días, es decir, que su interés por las letras del Central se desplomó un 40,2% en 15 días.
Aún mayor es la caída si se la compara con la demanda que habían mostrado las personas físicas hace dos semanas.
Ese 17 de mayo, los inversores ofertaron $4.194,5 millones por las Lebac a 35 días, es decir, que su interés por las letras del Central se desplomó un 40,2% en 15 días.
OPCIONES
Según fuentes del mercado, en el último tiempo los inversores minoristas comenzaron a buscar otras alternativas para no quedar atrapados en el fin de las tasas altas, tras el relajamiento monetario que comenzó a aplicar desde principios del mes pasado y la expectativa de que el Banco Central continúe con las recortes de tasas en las próximas subastas hasta un piso que muchos analistas ubican en torno al 30 por ciento.
Es así como algunos analistas del mercado recomiendan empezar a dolarizar la cartera, pero con movimientos muy lentos para no forzar bruscas correcciones en el valor de la divisa.
En este terreno o vienen sacando ventaja son los bonos, especialmente los de más largo plazo que ajustan por CER, ante los altos niveles que continúa mostrando la inflación mes tras mes.
EN LA MIRA
Según los distintos analistas, estos bonos están otra vez en la mira de los inversores por la elevada inflación que registró el mes de mayo, y no solo eso, junio se perfila como otro mes de elevada inflación”.
En la semana también los bonos dolarizados y en especial los ajustados por el índice de variación del PBI mostraron una tendencia muy positiva.
, También revivieron los bonos dollar-linked, de la mano de los que ya vuelven a pensar en la dolarización.
Las compras privadas les ayudan así a evitar que el precio de la divisa se vaya aún más abajo, con costos desde el punto de vista de la competitividad cambiaria del país
Otra opción interesante para los que ya estén pensando en dólares son las Letras en dólares que está licitando el Tesoro, que permitieron ingresar otros 600 millones de dólares en la semana.
Quienes aconsejan ir dolarizando la cartera muy lentamente, ya que la rentabilidad sigue estando del lado de las colocaciones cortas y en pesos estiman que para volver al billete verde aún hay tiempo.
La autoridad monetaria justificó su decisión en una sostenida baja de tasas en la caída de la inflación subyacente, aquella que no toma los precios de los servicios regulados ni de los productos estacionales.
Mientras tanto, en el Gobierno, la idea de que esta es una oportunidad para comprar dólares es repetida en los contactos con el sector privado.
AYUDA
Las compras privadas les ayudan así a evitar que el precio de la divisa se vaya aún más abajo, con costos desde el punto de vista de la competitividad cambiaria del país en momentos en que una reactivación es muy necesaria.
Al menos para el Banco Central, la baja del dólar ayuda en el corto plazo con la principal misión que se impuso: la de bajar la tasa de inflación después de anotar en abril la mayor suba mensual de precios desde la salida de la convertibilidad.
Sin embargo es una decisión que entraña grandes riesgos, en especial porque ya sectores productivos están comenzando a hacerse sentir advirtiendo sobre un nuevo retraso en el tipo de cambio. Una historia largamente repetida.
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