Todo empezó cuando un hombre “le manoseó la cola” a una mujer que pasaba por una zona de Villa Alba. El ataque terminó por desencadenar una discusión entre el agresor y el novio de la chica. La recriminación no fue gratis, porque éste último sufrió dos puñaladas, que lo obligaron a ser atendido en un hospital.
En un contexto en el que se discute la violencia de género y sus distintas formas, se entiende con más claridad que “lo que vivió la joven fue netamente ofensivo para su dignidad e intimidad”, opinó una fuente.
El hecho, de acuerdo al reporte oficial, ocurrió en la puerta de un kiosco de 117 bis entre 613 y 614, donde había ido a comprar algo el sábado por la noche, cerca de las 21.
No trascendió, si la chica pretendió defenderse del manoseo o si directamente se fue del lugar lo antes que pudo.
reaccion y pelea
Recién cuando volvió a su casa, situada a media cuadra de distancia, ella le contó a su pareja lo que le había pasado. Y “él, por supuesto, no quiso dejar pasar el asunto”, continuaron los mismos informantes.
El joven, paraguayo y de 25 años, fue entonces hasta el kiosco “para recriminarle al otro por lo que había hecho”, según las fuentes.
Se produjo así una discusión entre los dos. No se aclaró si hubo insultos o ademanes de golpes previo a la agresión que vendría luego: el mismo hombre que primero le tocó la cola a la chica sacó una faca y se la clavó al muchacho.
Fueron dos puñaladas que podrían haber sido mortíferas, de acuerdo a lo que consideraron las fuentes, teniendo en cuenta las zonas del cuerpo donde lo hirieron, en la ingle y en la zona intercostal izquierda.
La víctima cayó al piso, con las dos lastimaduras abiertas y las hemorragias que parecían anticipar algo grave.
“Un vecino del lugar lo vio tirado y lo subió a su auto para llevarlo rápido hasta el Policlínico”, señalaron desde el destacamento del barrio Aeropuerto, que tiene jurisdicción donde sucedió todo.
La Policía recién se enteró de lo ocurrido cuando desde la guardia del hospital San Martín avisaron del ingreso de una persona herida de arma blanca.
Hasta ahí fueron los agentes, que pudieron reconstruir la historia a partir del testimonio de testigos y del propio damnificado.
En un barrio donde todos se conocen, parecería difícil escapar. Tal parece ser el caso del hombre al que señalan como autor de las dos agresiones. Tendría 28 años y viviría muy cerca del domicilio de los danmificados.
Es decir, que sería cuestión de poco tiempo para que los agentes lo puedan atrapar. Figura como único imputado en la causa que se inició bajo el rótulo de lesiones.
El herido, por su parte, estaría fuera de peligro. Si bien los médicos tuvieron que curarlo de las lastimaduras que le hicieron, el arma “no hizo daño suficiente como para pensar que no pueda recuperarse”, dijo un investigador. Igual, se espera por su recuperación.
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