Por MARIANO PEREZ DE EULATE
Aunque no lo pondere en su agenda pública, el Gobierno bonaerense comenzó a tomar plena conciencia de los coletazos sociales del ajuste tarifario en la Provincia. La victoria judicial de la intendenta de La Matanza Verónica Magario, quien logró que la Justicia frene los aumentos de luz, gas y agua en ese distrito, sería el inicio de un efecto cascada sobre otros municipios gobernados por el opositor Frente para la Victoria, incluso aquellos que se muestran más dialoguistas con la administración de María Eugenia Vidal.
Al menos eso es lo que esperan en despachos oficiales muy cercanos al de la mandataria, en base a información que les ha llegado en las últimas horas suministrada en muchos casos por los mismos jefes comunales bajo el argumento de que “no tienen margen” para no actuar “en favor de la gente”. Serían varios los intendentes que se comunicaron con Magario para interiorizarse sobre los detalles del recurso presentado en la Justicia Civil y Comercial con la intención de replicarlo.
En forma paralela, los intendentes opositores no piensan desactivar por ahora las medidas de protesta “contra el ajuste” que se organizan en varias ciudades del Conurbano y que, se explica desde el peronismo, serán recurrentes.
En Cambiemos, lógicamente, no quieran ver esa instantánea de la “plaza enojada”. Incluso en el oficialismo se escucha a ciertos actores que creen que esas movidas exceden la idea de la protesta contra los aumentos de tarifas y son parte de planes mayores que buscan desequilibrar al oficialismo en el poder.
Vidal avanzará con el objetivo de conseguir los millonarios fondos extras para la Provincia fruto de la actualización del Fondo del Conurbano
Esas fuentes oficiales suman a la supuesta movida “desestabilizante” a organizaciones sociales ligadas al kirchnerismo que tienen los canales rotos con el Ejecutivo nacional y provincial y que estarían llevando a cabo tareas de agite en los barrios. La diputada Elisa Carrió, de buen diálogo con Vidal y cada vez más compenetrada de la cuestión bonaerense, es uno de los referentes de Cambiemos que abona esta tesis, en charlas privadas y no tanto.
Si bien el planteo judicial matancero apunta, sobre todo, al ministerio de Energía de la Nación y a la subsecretaría de Recursos Hídricos (porque en gran parte del Conurbano las empresas que operan están bajo la batuta del Estado nacional), la foto final de la resolución judicial arroja que en buena parte del territorio gobernado por Vidal, que además tiene grandes bolsones de pobreza, los aumentos tarifarios deberán al menos revisarse.
A ese panorama se suma, claro, el fallo del fuero Contencioso Administrativo de La Plata que suspendió el aumento de la tarifa eléctrica para todas las empresas con asiento y control en la Provincia. En ese caso, el aumento de entre 140 y 200% había sido autorizado por la propia Vidal en febrero pasado. El Gobierno provincial ya apeló el fallo en primera instancia. Indefectiblemente, y por más que se trabaje desde lo comunicacional para amortiguar el efecto, ese paso “obligado” coloca a la administración provincial en una situación incómoda, alineada con la política de aumentos tarifarios que, por definición, no goza de popularidad.
No obstante eso, fuentes del Gobierno provincial esgrimen cierta tranquilidad respecto al presente de la Gobernadora basadas en las encuestas que manejan. En efecto, Vidal sigue siendo la dirigente de Cambiemos con mejor imagen del país, aún mayor que la del presidente Mauricio Macri.
Munida de ese capital político, Vidal avanzará con el objetivo de conseguir los millonarios fondos extras para la Provincia fruto de la actualización del Fondo del Conurbano. Son unos 50 mil millones de pesos anuales que le darían al distrito la holgura suficiente para dejar una verdadera impronta vidalista al cabo de la gestión. Por lo pronto, ya logró que la oposición se encolumne en ese reclamo.
En privado, la Gobernadora ha explicado que conseguirá ese dinero sea por la vía parlamentaria (lo que supone una ley del Congreso) o por decisión presidencial. Ya dejó de ser un secreto en el “mundo Cambiemos” que el Presidente prometió esa asistencia cuando acordó con Vidal su mudanza política desde la Capital Federal a la Provincia. Un remedo del acuerdo que, en similar sentido, hicieron Carlos Menem y Eduardo Duhalde en los inicios de la década del 90.
La ofensiva opositora contra los aumentos tarifarios ha encendido luces de alerta en el Gobierno provincial
Es más: en el Gobierno bonaerense circulan anécdotas respecto de que Vidal pudo convencer a un par de hombres claves de su gabinete para que asumieran altas funciones, sólo cuando les prometió que tenía el compromiso de Macri de resarcir aunque sea en parte el histórico desajuste en los fondos coparticipables que sufre Buenos Aires. “Lo contrario era venir a administrar miseria”, se sinceró una alta fuente del Ejecutivo ante este diario. El reloj, por ahora, sigue corriendo.
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