El Arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, encabezó ayer en la Catedral el Tedeum por el 9 de Julio y consideró que con el Bicentenario “puede arrancar un nuevo ciclo” para el país.
Al presidir la ceremonia Aguer sostuvo que “en varios períodos de nuestra historia las grietas ideológicas y sus efectos culturales y sociales desgarraron dolorosamente la unidad nacional; la discordia parece ser nuestro vicio crónico por excelencia. La desavenencia de los ánimos sigue inevitablemente si no se busca la verdad con sinceridad”.
Y agregó: “Los vaivenes reiterados con fatalidad periódica, la sucesión de oligarquías y demagogias, han hecho fracasar las inmensas posibilidades de nuestros recursos naturales y humanos; millones de pobres –prefiero no arriesgar una cifra- aguardan todavía poder vivir dignamente con el fruto de un trabajo genuino”.
En su homilía, titulada “Nostalgia de futuro”, agregó que “con el Bicentenario puede arrancar un nuevo ciclo; poseemos valores culturales eximios y hay mucha más gente honrada que vivillos, aprovechados y mafiosos. ¿Por qué han de prevalecer siempre éstos? ¿Por qué han de repetirse los engaños electorales que mancillan la república?”, se preguntó. “Las iniquidades que se van develando precisamente en estos días de nuestro bisecular aniversario -dijo- tienen que desengañar a muchos y que activar los resortes de la decencia y del reclamo de una población sufrida a la que una justicia distraída no ha servido como era su deber”.
Dijo, igualmente, que “podemos permitirnos, en este solemne aniversario, un sentimiento de nostalgia, con todo derecho y razón. Nostalgia significa “pena de verse ausente de la patria”, y también “tristeza originada por el recuerdo de una dicha perdida”. Nóstos, en griego, quiere decir regreso, vuelta a la patria; el nombre implica que es posible volver, ponerse en salida, comenzar el viaje. Volver a lo mejor de nosotros mismos, al espíritu de aquellos hombres que nos dieron la independencia”.
De la ceremonia participó el intendente Julio Garro, quien resaltó que “tenemos por delante el desafío de generar entre todos las condiciones para un futuro diferente”. Además, valoró los conceptos de “honestidad y solidaridad” expresados en su discurso por el Monseñor.
“Se cumplen 200 años del día que, como País, empezamos a tomar nuestras propias decisiones, con nuestros aciertos y nuestros errores”, dijo Garro, quien valoró que “ese es un motivo para celebrar, pero a su vez, es motivo para reflexionar sobre el país que tenemos y el que soñamos”.
En esa línea, sostuvo que “nuestro país tiene todas las condiciones para convertirse en un país de oportunidades. Pero para hacerlo, cada uno debe aportar a ese bien común desde el rol que posee”.
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