Los festejos por los 200 años de la Declaración de la Independencia tuvieron el sello del PRO, marcadamente diferenciado del que le imprimió en 2010 el kirchnerismo en ocasión del Bicentenario de la Revolución de Mayo. Los actos fueron más austeros, en comparación con el megaevento que hizo el gobierno K en la avenida 9 de Julio. Tampoco llegaron al país los presidentes de América Latina, como en aquella oportunidad. En cambio, fue de la partida el rey emérito de España, Juan Carlos de Borbón. Y Macri lució los atributos presidenciales, la banda y el bastón, que fueron el centro de la polémica cuando Cristina Kirchner se negó a traspasárselos.
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