El presidente Barack Obama rechazó ayer la idea de que los impactantes hechos de violencia que sacudieron a Estados Unidos en los últimos días sean indicio de un regreso a la brutalidad racial del pasado oscuro en el país.
A pesar del dolor que dejaron las muertes de policías y hombres de razas negra, “Estados Unidos no es un país tan dividido como algunas personas han dicho”.
Tras la muerte de cinco policías de Dallas a manos de un francotirador y de dos hombres negros a manos de agentes, Obama exhortó a los estadounidense a que no se dejen vencer por el miedo de un regreso del caos al estilo de la década de 1960 y a que entiendan los avances logrados en las relaciones raciales desde aquella época.
“No se ven disturbios ni a policías que persiguen a personas que protestan pacíficamente”, señaló el mandatario. “Lo que se ve son protestas pacíficas casi de manera uniforme y a policías que se ocupan de esas movilizaciones con profesionalismo de manera uniforme”.
Obama hizo sus declaraciones durante la conclusión de la cumbre de la OTAN en Varsovia antes de viajar a España, parte de su gira de despedida por Europa que recortó un día debido a los recientes acontecimientos en Estados Unidos.
Fue la tercera vez en tres días que el presidente habla fuera del país sobre las muertes de dos hombres negros a manos de policías en Louisiana y Minnesota, a las que siguieron el ataque de un francotirador en Dallas que mató a cinco agentes.
En estos últimos hechos también resultaron heridos siete agentes y dos civiles.
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