Por | ALEJANDRO CASTAÑEDA Mail: afcastab@gmail.com Periodista y crítico de cine
La oveja Dolly cumplió años y Pérez Corradi llegó al país clonado de policía. Este súper prófugo le había encontrado nueva deriva a la teoría de los dobles. Su biografía, más allá de la efedrina, es un muestrario de perfiles desencontrados. La huida lo había hecho un actor que se pasaba estrenando personajes: tres identidades, dos familias, cuatro hijos, un par de señoras. Reincidió en todo. Su vida es un espejo que devuelve amores, aventura y precursores. Un adicto al hogar y a las malas compañías. Cuando llegó al país, un poli tomó su lugar para darle nuevo formato a esta existencia camuflada. ¿Un doble para un tipo que se la pasó falseando su vida? La idea de la despersonalización no tiene secretos por estos parajes. Este viajero andaba con los dedos limados. Y coleccionaba documentos y familias para darle un poco de animación a su paraguayo transcurrir. Ahora lo espera Servini de Cubría para empezar a encajarlo en algún padrón definitivo. Pesan sobre sí sospechas de todo calibre. De tanto fingir ser otro, Perez Corradi quizá cree de buena fe que no hizo lo que hizo. Es un tipo sin orillas que, por supuesto, vivía en la triple frontera. Volvió Pérez Corradi y con él aterrizó un doble autenticado que le da valía a este siniestro juego de espejos que deja para más adelante, cuando le rehagan los dedos y la memoria, poder alcanzar su verdadera identidad. Su esposa y sus hijos lo creían muerto. Su nueva pareja lo creía soltero. Desde el oficialismo y desde la oposición, dos familias que lo están esperando con distintas expectativas, aguardan que él o su doble aporten un poco de arrepentimiento a un novelón de Comodoro Py al que le sobra silencio y le faltan argumentos.
Los dobles son una estrategia. Pérez Corradi entrevió en zona de cataratas que la cosa no estaba para resignarse a ser uno solo. La dialéctica de la sustitución se refresca cada día. Casanello parece que no estuvo en Olivos. La memoria de los mozos y algunas cámaras han evaporado una de las coartadas de los Báez. ¿O Casanello tiene un doble? ¿Uno hacía la plancha y el otro se mueve como loco? Su cara se ha vuelto tan conocida que algunos creen verlo en cualquier parte. Los jueces se mueven por rachas y por allí pasan proveedores, medidores de energía, millonarios, monjas. Hasta las tarifas de servicios dependen del leal saber de sus señorías. Uno ve un juez y tiene ganas de mostrarle comprobantes. La gente cree que ellos podrán ponerle punto final a este laberinto de disparates y despojos que ha puesto en bolsas mucha basura.
Doble pantalla también para el príncipe Carlos, dudoso heredero de la corona británica. No es Pérez Corradi, pero había camuflado su sexualidad. Esta semana apareció en una foto dándole beso y trato cariñoso a un plebeyo joven y de buena estampa. Su vida amorosa fue una impostura. Abdicó en el lecho matrimonial y le entregó el trono a un muchachito. A Diana la ninguneó tanto que ella creyó que se había limado algo, no los dedos. Al final la princesa de Gales se desquitó con la ayudantía. Pero la historia se va enredando. Usó a Camilla para un doble trajín: escaparle a Lady Di y esconder su homosexualidad. No anduvo con documentos falsos, pero fue un amante prófugo que tenía triple frontera: un ratito con Diana, otro con Camilla y excursiones unisex.
Es que todo tipo importante tiene dos casas. Mucha gente cree que hay ministros que, como Pérez Corradi, tienen un doble, porque dicen una cosa y al otro día se desmienten. Hay más arrepentimientos en el gabinete que en Comodoro Py. Hasta las tarifas tienen dobles. Antes de pagar hay que pasar por algún juzgado para ver si hay novedades. En los hogares la idea del ahorro de energía ha puesto de moda las penumbras. Lo romántico es una variable más del consumo. Los contribuyentes desesperados le piden al intendente Garro que vaya a pelear a Mar del Plata contra Edelap por la suba de la luz. Muy bien. Pero después vamos a tener que hablar con los muchachos de Edelap para que nos ayuden a pelear contra el tarifazo de Garro.
Las contradicciones marcan la época. Martino al final hizo lo justo. La Copa se le esfumó, Messi le dijo adiós y los clubes no le prestaban jugadores. Cuando se quejó por el desmanejo de la AFA, la FIFA le mandó a Maradona para que organice todo. ¿Maradona organizador? ¿No será un doble? Martino ni se limó los dedos. Agarro el bolso y no se fue a un convento, se fue a casa. Así no hay tata que aguante.
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