Tras analizar la apabullante oferta de soluciones estéticas, técnicas y comerciales no cabe esperar el hallazgo de un acristalamiento de gran complejidad, que resuelva la totalidad de los problemas de la construcción actual.
La solución debe hallarse en la combinación de diferentes recursos, en una construcción multicapa y en resolver con planteamientos arquitectónicos sencillos complejos problemas, buscando en la ventilación y en soluciones tradicionales algunas respuestas abarcables desde una arquitectura que no necesite recurrir a la alta tecnología.
Hay que tener presente que las ventanas representan la mayor fuente de pérdidas de energía en los cerramientos exteriores de un edificio en invierno, y de ganancia de energía térmica en verano, resultando en tres efectos inmediatos: necesidad de aumentar la carga de climatización artificial con el consecuente aumento de consumo de energía; sensación de falta de confort en las zonas cercanas a las ventanas; condensaciones de agua sobre las superficies de las ventanas.
protagonista
En una ventana dos son los protagonistas y principales responsables de esos inconvenientes, el vidrio y la carpintería y en menor escala, burletes, felpas, sellados, cuya ausencia o ineficacia genera puentes térmicos por el contacto entre el vidrio y la carpintería.
El vidrio de por sí es buen conductor del calor
Pero, el vidrio, con los avances tecnológicos actuales, permite iluminación natural, aislación térmico y acústica, seguridad, en algunos casos con capacidad estructural y encarna la imagen de levedad y transparencia.
EFICIENTE
Una de sus ventajas principales es su comportamiento eficiente en el uso de la energía: proviene de una fuente natural abundante y es reciclable.
Cuando se logre explotar todas sus potencialidades y si es “bien utilizado”, devendrá en el material revolucionario del siglo XXI, como lo fue el hormigón armado en el Siglo XX.
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