En el amplio conglomerado del peronismo también hay movidas en ciernes. El espacio quedó dividido en tres bancadas: una camporista, con el sello del FpV; una con referentes de Florencio Randazzo, Julián Domínguez y los intendentes, con la denominación FpV-PJ; y una tercera, minoritaria, con los hombres del Movimiento Evita y otros sectores, el Peronismo para la Victoria.
Todo indica que, a la vuelta del receso, el bloque del FpV volverá a partirse, como réplica de los enfrentamientos internos en el kirchnerismo. La fractura dividirá a los camporistas entre fieles a José Ottavis y el resto, identificados en la interna nacional con figuras como Andrés Larroque o Wado de Pedro.
En el medio de las especulaciones quedó también la bancada de seis diputados con predominancia del Evita. Es que su principal referente, Fernando “Chino” Navarro, no oculta su intención de avanzar en un acuerdo con el massismo.
El escenario presenta varias incógnitas, algunas centradas en la figura de Florencio Randazzo, a quien muchos ven como el hombre que podría empezar a ordenar la interna bonaerense, y otras que apuntan al grupo de intendentes del Conurbano, que reúnen cada vez más capital político en la compleja interna provincial. De sus movimientos se desprenderá la nueva composición del peronismo en la Legislatura.
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