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Opinan los lectores

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Por Redacción

Verificación técnica vehicular

Luis O. Venanzi dice: “Cuando fue impuesta la VTV el aspecto preventivo dio un paso al frente pero, seguido de cerca por el motivo recaudatorio. Los técnicos se hacían cargo del automóvil y los propietarios aguardaban en la sala de espera. Actualmente el conductor es el propietario, dirigido por el técnico. Control de luces y balizas, matafuegos, bocina, amortiguadores, frenos de marcha y de estacionamiento, dirección y hasta aquí lo que es V.T.V. Creo, que teniendo en cuenta lo que cobran por este ‘servicio’, faltan varias verificaciones para asegurar a los pasajeros y al conductor: correcto cierre de puertas y vidrios, estanqueidad de burletes y demás elementos de protección contra filtraciones, estado de los neumáticos, sistema eléctrico, estado de las llantas, bujes de goma en general, limpia/lava parabrisas, lunetas térmicas, espejos retrovisores, cinturones de seguridad. Sucede que, al agregar estos controles faltantes, implicaría aumentar la espera y la consiguiente repercusión en la ‘cuenta final’. Yo creo que nos cobran demasiado para el servicio que nos prestan. Debieran agregar los controles faltantes, poner más personal idóneo y seguir cobrando la nueva tarifa vigente”.

Tecnología y adultos mayores

Miguel Angel Reguera dice. “Ernesto Sábato decía que temía más a la ‘tecnolatría’ que a los tecnócratas. Esta tendencia posmoderna de entronizar a la tecnología, de ofrecerle sacrificios diarios, de memorizar nuestros rezos paganos en forma de palabras abre-puertas o números de cuentas y códigos alfanuméricos; todo contribuye a que esta nueva deidad no se enoje y nos deje atravesar el tiempo dignamente. Pero ¿qué ocurre con los ancianos, los desclasados que carecen de nuevos equipos tecnológicos, los monoteístas que se niegan a diversificar su culto entre la PC, el teléfono celular, cajeros automáticos, tabletas, impresoras, máquinas expendedoras de pasajes, etc.? ¿Por qué una persona mayor, que ha vivido dignamente 70 o más años de su vida, debe soportar esta ‘guerra del cerdo’, que pretende exterminarla si no se adapta a los cambios? ¿Por qué esos ancianos deben padecer la humillación de no respetarles sus formas de hacer las cosas, sus tiempos, sus costumbres y valores? Pensar en el otro, respetar sus tiempos y ofrecer opciones acordes con sus edades, sería una buena manera de que nuestro Dios, cualquiera sea el de cada uno, se ponga feliz con nuestras ofrendas”.

Educación pública

Silvia Cilia dice: “Concebimos la educación como un derecho irrenunciable que otorga al ser humano la posibilidad de ejercer todos los otros derechos. El Estado tiene la obligación de garantizar la educación pública de calidad, libre y gratuita para que la sociedad se desarrolle sobre la base de la equidad y la justicia. Para lograr estos objetivos, el Estado debe asignar los recursos económicos necesarios Y esos recursos salen del aporte que todo realizamos a través de los impuestos. Cuando se habla de la educación como un servicio público, nos estamos refiriendo a una escuela para todos sin exclusiones, pero el hecho de ser público no implica la violación de normas y códigos, como se ha visto en estos últimos años. Es habitual en los alumnos, hacer referencia a la escuela pública como excusa para no respetar las normas del colegio o exigir ser excusado por no traer el material requerido para la clase, o incluso por no haber estudiado. La escuela pública no tiene la obligación de entregarles el material de estudio, ni de aprobar a quienes no saben ni cumplen, por el contrario, la escuela pública tiene la obligación de hacer cumplir las normas”.

Evocación de Ernesto Puel

Carlos Alberto Beltrano señala: “Hace unos días, bien temprano, tuvimos la triste noticia para toda la clase dirigente de la muerte de Ernesto Puel; no voy a hacer una biografía dado que en ello ya hay gente trabajando en hacerla correctamente; sólo es mi intención remarcar la calidad que lo caracterizaba, y que lo llevó a abrir las puertas de todos los ministerios con sólo mencionar su apodo, la frase en boca de un empleado que decía, ‘está Tito’, alcanzaba y sobraba, sin audiencia y sin protocolo, para unos mates y una charla que nunca llegaba a discusión, porque él la evitaba, lo que no quiere decir que retrocedía en su postura, jamás un paso atrás. Esa noche nos reunimos para despedirnos y verlo con la frescura de siempre y esa firmeza honesta en sus rasgos, nos hizo mirarnos a los ojos y juntos pensamos de distintas maneras como se despide a semejante personaje, y yo para mis adentros pensé ‘chapeaux señores’, el mejor nos ha dejado solos a nuestra suerte”.

Telefonía en Argentina

Daniel Jesús Giordano escribe: “El 4 de enero de 1881 el Dr. Bernardo de Irigoyen se convirtió en el primer abonado telefónico del país al ser colocado en su domicilio el primer teléfono; luego le fue colocado al presidente Roca, al intendente de la ciudad de Buenos Aires, a la Sociedad Rural y en otras dependencias. Al día siguiente se realizó la primera llamada siendo interlocutores el Dr. Irigoyen y un sobrino del presidente de la Nación. Desde Chivilcoy a Buenos Aires se realizó la primer llamada de larga distancia ese año. En La Plata los primeros teléfonos empezaron a funcionar el 24 de agosto de 1887”.

Queja contra IOMA

Lea Mondillo escribe: “Consideró de mucha utilidad que se publiquen las penurias que las cuidadoras domiciliarias padecen para cobrar su retribución al IOMA; después de una maraña burocrática que las obliga a concurrir casi a diario a la institución, con el consiguiente descuido de sus tareas, vuelven con el siguiente “consejo” de parte de los empleados, vuelva el viernes que viene, con ilusión vuelven y escuchan el mismo consejo: ‘vuelva el viernes que viene’. Mi mamá tiene 87 años y tiene 2 abnegadas y eficientes cuidadoras, que sufren este calvario, les deben siempre 3 meses atrasados. Me pregunto si los funcionarios de IOMA, cobran sus elevados sueldos todos los meses, o lo destinan a que estas trabajadoras cobren y así puedan comer y pagar sus boletos gracia sus trabajos; ¿alguien piensa en ellas, que trabajan con nuestro ancianos con abnegación y dedicación y no son retribuidas en tiempo y forma; será tal vez que no tienen sindicato, o que no pueden hacer huelgas o quemar gomas, que los que deben velar por ellas creo que ni saben que existen”.

Cómo enviar su carta al Correo de Lectores
Las cartas se pueden enviar por correo postal a Diagonal 80 nº 815 (Redacción de EL DIA); por fax al 4-232996; por e mail a lectores@eldia.com; a través de www.eldia.com o entregarlas personalmente en la sede de Diagonal 80. En todos los casos deben contener nombre y apellido, DNI, dirección y número de teléfono. La extensión de cada carta no puede exceder los 12 renglones, reservándose el diario el derecho de recortar aquellas que sean más extensas.

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